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EXPLORAR – INSPIRAR – SANAR

Informe de la Asamblea Anual 2010
La perla de gran precio

El lunes 7 de junio comenzó muy temprano para mí, a eso de las 4:30. Terminé de empacar, manejé 45 minutos y llegué al aeropuerto de St. Louis, Missouri, en Estados Unidos. Allí me encontré con un amigo que venía a Boston por la misma razón: asistir a la Asamblea Anual 2010 de La Iglesia Madre. Cuando llegamos a Boston, su hermana, una querida amiga que conozco hace muchos años, nos recogió. Los tres llegamos y estacionamos no lejos de la entrada de La Iglesia Madre, La Primera Iglesia de Cristo, Científico. Al entrar en la Iglesia e ir al auditorio, vimos a los miembros de la Junta Directiva de la Ciencia Cristiana, que de una manera muy natural y afectuosa saludaban a los asistentes. Escuchamos unos 20 minutos de hermosa música de órgano, y luego comenzó la reunión.

Pero antes de informar acerca de la Asamblea, permítanme mencionar lo que ocurrió durante el fin de semana del 5 y 6 de junio.

El sábado por la tarde, el edificio original de La Iglesia Madre abrió sus puertas por dos horas para que quien lo deseara pudiera orar y tener momentos de reflexión en silencio. En La Biblioteca Mary Baker Eddy, el escritor Kim Schuette habló acerca de su libro Christian Science Military Ministry 1917-2004, (Ministerio de la Ciencia Cristiana en el ejército 1917-2004) publicado en 2008, y estuvo disponible para firmar su libro. En el mismo describe la valiosa historia de los capellanes de la Ciencia Cristiana que han servido a hombres y mujeres del ejército de todas las denominaciones religiosas.

El sábado por la noche, unas 445 personas de 20 países y 36 estados de los Estados Unidos, asistieron al seminario “Talking with others about Christian Science” (Cómo hablar con los demás acerca de la Ciencia Cristiana), en el edificio de la Escuela Dominical. La reunión recibió el apoyo de 60 moderadores y 15 voluntarios.

Tom Black, practicista y maestro de la Ciencia Cristiana y miembro de la Junta Directiva, comenzó la reunión y mencionó a los presentes que podían tratar todo tipo de temas. Esta reunión fue grabada en video para que los miembros de las filiales puedan usarlo. La misma podrá verse en inglés en los próximos meses en christianscience.com/readingrooms.

Este seminario tuvo muy buenos resultados, entre ellos los siguientes: Una concurrente vino a la reunión con fiebre, tos, la garganta dolorida y no podía hablar, y para cuando salió de la reunión había sanado por completo. Después del seminario, una señora de Chile fue al Centro Comercial del Prudential cerca de la Iglesia, y escuchó una conversación en la cual se decía que la Ciencia Cristiana es un culto. Ella puso en práctica lo que había aprendido. Se presentó, corrigió la información equivocada sobre la Ciencia Cristiana, y se despidió amistosamente.

Muchos miembros que vinieron a Boston días antes de la Asamblea Anual asistieron al servicio religioso dominical a las 10 de la mañana, trayendo mucha alegría, consagración y gratitud. Por la tarde, la Biblioteca Mary Baker Eddy ofreció una charla con Robert Warneck, practicista y maestro de la Ciencia Cristiana. Él habló de la edición ampliada del libro Christian Healer (toda una vida dedicada a la curación espiritual), publicado recientemente, del que es coautor con Yvonne Caché von Fettweis. Esta nueva edición incluye muchos más relatos documentados de la obra sanadora de la Sra. Eddy, y presenta la historia de su vida como una narrativa de curación.

Posteriormente, en la Extensión de La Iglesia Madre, se cantaron himnos durante un período de 90 minutos, bajo la dirección de Alastair Willis, quien ha sido Director Adjunto de la Sinfónica de Cincinnati y de la Sinfónica de Seattle. La congregación cantó himnos del Himnario de la Ciencia Cristiana de 1932, y del Suplemento del Himnario recientemente publicado, así como también cinco himnos nuevos. Alastair alentó a todos a someter a consideración poemas, melodías e himnos completos, en inglés y otros idiomas, para el próximo Suplemento del Himnario. Se puede escuchar el canto de los himnos por Internet en christianscience.com/church/the-mother-church/annual-meeting. Aunque usted no hable inglés, disfrutará de esta fiesta de música y voces sanadoras.

Todos estos eventos prepararon el pensamiento y los corazones de los participantes para abrazar el tema de la Asamblea Anual 2010, de que la Ciencia Cristiana es realmente la “Perla de gran precio”.

El lunes a las 13 horas, Mary “Trinka” Trammell, CSB, actual Presidenta de la Junta Directiva de la Ciencia Cristiana, abrió la reunión dando la bienvenida a todos los presentes en Boston y por la Web. Luego presentó a los nuevos Lectores de La Iglesia Madre, Sandy Sandberg, CSB, como Primer Lector, y Marian English, CSB, como Segunda Lectora. Trinka también expresó gratitud y amor por los Lectores salientes, Curt Wahlberg, CSB, y Beth Schaefer, CSB, y por la labor del Presidente saliente de La Iglesia Madre, Allison “Skip” Phinney, CSB. Entonces presentó a la Presidenta de La Iglesia Madre para el próximo año, Fujiko Signs, CSB. Fujiko se crió en Tokio, Japón, y recibió su educación en los Estados Unidos. Actualmente divide su tiempo entre Oriente y Occidente, como practicista, maestra y conferenciante de la Ciencia Cristiana.

Después de esta introducción, los funcionarios bajaron del escenario, y Fujiko leyó de la Biblia y de Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras por Mary Baker Eddy. Después de las lecturas, invitó a todos a orar en silencio y repetir el Padre Nuestro en voz alta. Todos cantaron el Himno 391.

Como evidencia de que esta perla de gran precio —la Ciencia Cristiana— es valorada en todas partes, La Iglesia Madre está trabajando actualmente con más de 200 grupos informales en todo el mundo para nutrir su progreso y se conviertan en sociedades de la Ciencia Cristiana. Johanna Frontczak, quien ha trabajado activamente en este esfuerzo, narró el primer informe en video del movimiento sobre las actividades de la Ciencia Cristiana en Filipinas.

A fines de 2009, Johanna viajó, con la Junta Directiva, a Filipinas. En Manila, visitaron dos iglesias y escucharon cuánto valoran los miembros la Ciencia Cristiana como un recurso sanador para su comunidad. Gran parte de la gente allí anhela alcanzar una mayor espiritualidad.

Primera Iglesia de Cristo, Científico, en la ciudad de Baguio —a seis horas en auto desde Manila, y a 1.600 metros de altura en las montañas— fue la siguiente parada del grupo. Un miembro local, Leticia Hayes-Allen, explicó que muchos Filipinos aman la Ciencia Cristiana porque, entre otras cosas, consideran que es la respuesta a la pobreza. La misma enseña que todos somos ricos en ideas y que Dios satisface las necesidades de cada uno. Ella Grande, practicista de la Ciencia Cristiana, y su padre ayudaron a diseminar la Ciencia Cristiana en la ciudad de Baguio, después que la madre de Ella sanó de problemas de estómago.

Luego de viajar dos horas más adentro de las montañas, la Junta Directiva se reunió con más de 200 personas, provenientes de más de una docena de grupos informales y de una sociedad de la Ciencia Cristiana que se ha estado reuniendo durante décadas en esa remota área. Estas personas expresaron cuánto valoran la Ciencia Cristiana en su vida.

Después del video, Ned Odegaard, CS, Tesorero de La Iglesia Madre, y Phil Davis, CSB, Gerente de los Comités de Publicación, dieron sus informes. Primero, Ned le pidió a Trinka que diera a conocer la situación financiera de la Iglesia. Los fondos en mano actualmente son de 455 millones de dólares. La Iglesia no tiene deudas, y los gastos del año pasado fueron de 102 millones de dólares. Ned agregó que el fondo general es de 164 millones de dólares. Explicó que los miembros contribuyen a los fondos de la Iglesia a través de sus donaciones, así como con las suscripciones a las publicaciones periódicas que produce La Sociedad Editora de la Ciencia Cristiana, y con la compra de productos de Los Escritos de Mary Baker Eddy.

Phil informó que alrededor de 135 Comités de Publicación alrededor del mundo, más el personal en Boston, trabajan activamente para identificar falsas informaciones en el pensamiento del público sobre la Ciencia Cristiana, y corregirlos. Las mismas incluyen ignorancia de la Ciencia Cristiana, hostilidad, confusión de la Ciencia Cristiana con otras religiones, y la errada percepción de que la Ciencia Cristiana es un culto anticristiano o algo peligroso porque sus miembros no van al médico.

A continuación, el público vio el segmento de un video donde los empleados de La Iglesia Madre expresan su aprecio por la Ciencia Cristiana por ser la perla de gran precio. Primero Bill Dawley, Redactor del Journal, Sentinel, Heraldo, Sentinel Radio, y el sitio Web spirituality.com, explicó que ve testimonios de curación mediante la Ciencia Cristiana todos los días, y esto para él significa que el poder de la Ciencia Cristiana es tan fuerte hoy como lo era cuando Mary Baker Eddy descubrió esta gran verdad. Después, Linda Kohler, Gerente de las Actividades de los Enfermeros de la Ciencia Cristiana, agregaron que la enfermería es parte de la perla, parte de la totalidad del maravilloso regalo de la Ciencia Cristiana, y un ejemplo práctico del cuidado que Dios nos brinda. Luego Jen McLaughlin, Gerente de Publicación de los productos del Cuaderno Trimestral de la Ciencia Cristiana y de Publicaciones Generales, explicó que ella considera que la Lección Bíblica es un tratamiento poderoso para todo aquel que la lee, para sus familias, para sus comunidades, para la Iglesia y para el mundo. El video también incluía breves comentarios de Matt DeJohn del Grupo de Servicios Técnicos y Michael Lombardi del Departamento de Seguridad.

Después de este video, Christiane West Little, CSB, y Skip Phinney, CSB, hablaron acerca de la instrucción en clase y de la alegría de tener un continuo crecimiento espiritual, a través de las reuniones anuales de la Asociación de alumnos. Christiane tuvo el gozo y el privilegio de enseñar la clase Normal de 2009, y ahora es miembro de la Junta de Educación. Dos maestros y practicistas de la Ciencia Cristiana se unieron a Christiane y Skip a través de Skype: Georgia Bulloch de Houston, Texas, y Michael Seek de Berlín, Alemania.

Skip destacó que tanto para el maestro como para los estudiantes, la instrucción en clase es una experiencia muy espiritual, es tener la creciente convicción de la totalidad de Dios y Su realidad. Christiane agregó que consiste en aprender a sanar, amar, escuchar a Dios, y permitir que Dios nos guíe en todo lo que hacemos.

Michael contó la historia de una señora que había ido a muchos médicos y le diagnosticaron varias enfermedades. Después de saber de la Ciencia Cristiana, ella lo llamó y le dijo: “Antes de que esté de acuerdo en ayudarme, me gustaría enviarle dos carpetas con la historia de todas mis enfermedades”. Michael le agradeció y le dijo: “No es necesario, yo ya conozco su historia”. Cuando ella le preguntó: “¿Quién se la contó?” Él le dijo: “Dios”. Le explicó que su historia médica no era nada comparada con su historia espiritual, con el hecho de que ella había heredado salud, bienestar y felicidad. Su curación fue rápida. Dos meses después, ella quiso comprender cómo se había producido la curación y tomó instrucción en clase.

Los cuatro maestros comentaron acerca del valor que tiene la Clase Primaria, y Christiane terminó este segmento con palabras de Mary Baker Eddy: “En el futuro, necesitaréis más de la práctica que de la teoría” [Escritos Misceláneos 1883–1896, pág. 281].

A continuación, Julia Wade, solista de La Iglesia Madre, apareció en un inspirado segmento de video, hablando acerca de su labor como músico y de expresar a Dios a través de su trabajo.

Fujiko entonces invitó al público a cantar el Himno 454 del Suplemento, con letra de Mary Baker Eddy.

Después del himno, tres personas del público, y un padre e hijo del norte de California que habían pregrabado su testimonio, contaron sus experiencias de curación profundamente conmovedoras. Las curaciones son un elemento esencial en la práctica de la Ciencia Cristiana porque prueban el continuo valor de esta “perla de gran precio”.

Miembros de la Junta Directiva —Trinka Trammell, Tom Black, Margaret Rogers y Michael Pabst— entonces acompañaron a su colega, Nate Talbot, mientras daba el informe del Secretario. Hace unos meses la Junta había invitado a los miembros a compartir con ellos qué significa la Ciencia Cristiana, esta “perla de gran precio”, para el mundo. Gente de todas partes enviaron sus ideas hasta el último momento, por e-mail, Facebook y Twitter. Margaret Rogers leyó un mensaje que recibió esa mañana de Tanzania. Tajud escribió: “Estoy verdaderamente encantado de lo que estoy aprendiendo en la Ciencia Cristiana, y me siento tan, pero tan agradecido a la Sra. Eddy y a La Iglesia Madre. Más que nada estoy agradecido a Dios por haber traído la Ciencia Cristiana a mi vida cuando yo me sentía un mortal agotado, fatigado, cansado de vivir una existencia material sin sentido. Hoy me siento transformado y renovado”.

Michael Pabst leyó un mensaje de Twitter de una mujer llamada Shirley, quien escribió: “ La ‘perla de gran precio’ está al alcance de todos, confirmo informes de alrededor del mundo”. Michael también dijo que un e-mail de una mujer llamada Janna, de Leawood, Kansas, Estados Unidos, le hizo pensar en sus compatriotas de Alemania Oriental, a quienes el gobierno comunista había tratado muy desfavorablemente y tuvieron que arriesgar sus vidas para proteger su “perla”, la Ciencia Cristiana. Janna escribió que creció en una zona llamada el “callejón del tornado”, y con frecuencia la llevaban al sótano cuando sonaba la alarma. Ella dijo: “Cuando se escuchaban las alarmas, mis padres instantáneamente reunían sus posesiones más preciadas y bajaban al sótano. Las únicas posesiones que llevaban, además de sus hijos, era la cartera (bolsa) de mamá, las mascotas, la Biblia y Ciencia y Salud”. Ella fue criada con profunda consciencia del infinito valor de los libros que representan al Consolador. En uno de esos tornados su familia perdió todo, casa, ropa, álbumes de fotos, joyas, incluso el automóvil. No obstante, no perdieron esa comprensión del infinito valor del Consolador.

Tom Black comentó que varios de los correos electrónicos hacían referencia a la necesidad de proteger el Consolador y “la perla de gran precio”. Y dijo que era interesante que Jesús nos hubiera alertado diciendo: “No echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que se vuelvan y os despedace” (véase Mateo 7:6).

Margaret amplió esta idea diciendo que Mary Baker Eddy cita con frecuencia esa declaración de Jesús en sus escritos, pero esto no quiere decir que debemos guardar la Ciencia Cristiana para nosotros solos. Mary Baker Eddy nunca tuvo temor de compartirla. Amaba mucho a la humanidad y a Dios y eso la impulsó a dar su revelación al mundo. Nate entonces comentó que el amor maternal de la Sra. Eddy era un amor valiente que todos reflejamos de Dios.

Trinka continuó con la lectura de un e-mail enviado por Ann, de North Lincolnshire en el Reino Unido: “La Iglesia Madre está esforzándose por llegar al mundo, manteniendo la invalorable perla de gran precio a salvo para la humanidad”. Ese es el verdadero propósito de la Iglesia, salvaguardar esa perla para que esté allí para toda la humanidad, para siempre.

Tom agregó que Mary Baker Eddy era una mujer de incomparable majestuosidad espiritual, que estaba claramente consciente de la totalidad de Dios, mientras enfrentaba todos los ataques del error. Ella era inigualable y, en ciertos sentidos, más grande que cualquiera, excepto Cristo Jesús.

Nate contó lo que un hombre llamado James de Connecticut escribió: “Esta [perla] puede requerir los mismos sacrificios para mantenerla, que se necesitaron para comprarla”. Luego hubo un e-mail de Joy del estado de Florida, quien dijo que esta ‘perla de gran precio’ ofrece un sistema de atención universal de la salud. La Ciencia Cristiana es universal y su revelación es la segunda venida del Cristo, es el Consolador que Jesús prometió.

Después Nate invitó a todos a estar unos momentos en silencio y volver el pensamiento a Dios, orar juntos, y valorar esta “perla de gran precio”.

Por último, como bendición, Fujiko invitó a todos a cantar el Himno 324 y luego clausuró la Asamblea Anual 2010.

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