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EXPLORAR – INSPIRAR – SANAR

Nota de los Redactores:

En señal de cortesía sobre la manera en que se cita el nombre de Mary Baker Eddy en las publicaciones periódicas de la Ciencia Cristiana, estamos efectuando un ajuste en las instrucciones que recientemente actualizamos. Después de la primera referencia a “Mary Baker Eddy” en un artículo, en referencias subsecuentes a su nombre los autores ahora pueden optar por referirse a ella como “Sra. Eddy” o “Eddy”. O bien, lo pueden hacer de otras formas, como “Guía”, “Fundadora”, “Maestra”, “Reveladora”, o simplemente “Mary Baker Eddy”.

Algunos lectores del Journal, Sentinel y Heraldos hace poco expresaron preocupación de que el término “Eddy” pueda parecer una falta de respeto hacia la Descubridora y Fundadora de la Ciencia Cristiana. No obstante, otros lectores han señalado que el uso continuo de “Sra. Eddy” en las publicaciones periódicas —en una época en que rara vez se hace referencia de esa manera a grandes escritores, pensadores y líderes—puede que muestre una falta de respeto hacia nuestra Guía. De hecho, varias actividades auspiciadas por La Iglesia de Cristo, Científico —tal como La Biblioteca Mary Baker Eddy para el Adelanto de la Humanidad, los Comités de Publicación, el Cuerpo de Conferenciantes de la Ciencia Cristiana y el sitio Web http://christianscience.com— en los últimos años han descubierto que referirse a ella como “Eddy” en las comunicaciones con el público, expresa de la mejor manera, no sólo su reverencia y respeto por Mary Baker Eddy, sino también la importancia que ella tiene para la cultura contemporánea.

Ya sea que los escritores y lectores opten por referirse a Mary Baker Eddy como “Sra. Eddy” o como “Eddy”, todos podemos unirnos y conocer a la mujer que dio la Ciencia Cristiana al mundo, como ella deseaba con tanto ahínco ser conocida: estudiando a fondo sus escritos. Tal como ella le escribió en una oportunidad a un clérigo que estaba estudiando Ciencia y Salud y ansiaba conocerla: “Aquellos que me buscan en persona, o en otra parte que no sea en mis escritos, me pierden en vez de encontrarme. Espero y confío en que usted y yo nos encontremos en la verdad y nos conozcamos allí, tal como nos conoce Dios”. (La Primera Iglesia de Cristo, Científico, y Miscelánea, pág. 120).

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