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EXPLORAR – INSPIRAR – SANAR
Supera sentido de limitación

Cuando mi marido y yo decidimos ir a vivir a la Patagonia, fuimos con el propósito de trabajar en lo que sabíamos hacer, mi esposo como artesano joyero y yo como maestra.

Durante los primeros años vivimos de manera precaria, con todo lo necesario, pero al día. Aunque teníamos algunas deudas que pagar, nunca nos faltó comida ni ropa.

Pero cuando nacieron nuestras hijas las exigencias fueron mayores. Yo salía de casa bien temprano, debía viajar varios kilómetros y regresaba por la tarde. Las nenas quedaban al cuidado de mi marido. Esta forma de vida me parecía esforzada y hasta penosa, ya que al regresar del trabajo yo continuaba con las tareas domésticas.

Dicha situación muy a menudo nos llevó a desacuerdos y discusiones, pues yo consideraba que mi marido no se esforzaba lo suficiente para conseguir dinero y cubrir las demandas del hogar. Fueron varios años de discordia, recriminaciones e insatisfacción. De modo que decidimos separarnos, y así lo hicimos por un año.

Pero nuestro deseo de ver nuestra familia unida nos animó a intentar nuevamente la convivencia. No obstante, para mí el problema no se resolvía: yo no sacaba la mirada de mi marido y estaba pendiente de si producía o vendía sus trabajos.

En el fondo intuía que yo no estaba actuando bien, pero no lograba cambiar mi conducta. Tenía la certeza de que Dios existía y podía ayudarnos, pero no sabía cómo llevar a la práctica Su poder.

El orientalismo y la enseñanza de maestros hindúes me ayudaron a buscar otros puntos de vista. Si bien la lectura y la meditación me brindaban gran apoyo e inspiración, me sentía incapaz de aplicar lo que aprendía.

Tiempo después, conocimos la Christian Science y no dudamos en abrazar sus enseñanzas. Decidimos leer en forma conjunta el capítulo “El matrimonio”, del libro Ciencia y Salud. Una frase de mucha utilidad para mí fue: “El hogar es el lugar más querido en la tierra y debiera ser el centro, mas no el límite de los afectos” (pág. 58).

Las ideas de este libro hicieron que dejara de pensar que el problema estaba lleno de limitaciones y era imposible de resolver. Me di cuenta de que debía eliminarlo de mi pensamiento y confiar en que para Dios nada era imposible.

No sé cómo ocurrió, pero la decisión de sacar la mirada del problema me colmó de confianza en Dios. Dejé de controlar, limitar y medir nuestras entradas y salidas. Abandoné la idea de que era una víctima y aprendí más del amor incondicional.

Poco a poco nos pusimos al día con las deudas y construimos nuestra casa. Mi marido al sentirse más libre de la presión que yo solía ejercer sobre su actividad, comenzó a producir y a vender más sus trabajos, lo cual benefició en gran manera la economía familiar.

Otra de las ideas que acompañó nuestro progreso fue la de agradecer con entusiasmo por la hermosa familia que teníamos y por todo lo que vivíamos y aprendíamos.

Estamos muy agradecidos por haber encontrado un método tan práctico como son las enseñanzas de la Christian Science, que nos siguen bendiciendo sin límites. Con ellas uno reconoce y resuelve toda desarmonía con la ayuda de Dios, quien se va haciendo cada vez más evidente en nuestra vida como Todo-en-todo.

Ada Barrionuevo de Sosa
El Bolsón, Río Negro, Argentina


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