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EXPLORAR – INSPIRAR – SANAR

Eliminando la resistencia al progreso económico

Cuando la producción económica se ve amenazada por la agitación política como en el Medio Oriente o un desastre natural como en el Japón, esto puede enviar olas de preocupación en el aspecto económico como también en el humanitario por todas las naciones industrializadas del mundo. Así como nos entristecemos por la pérdida de vidas nos maravillamos por el valor de muchos frente a las crisis. Nos preguntamos cómo estos hechos afectarán nuestras vidas y empleos.

¿Echarán raíces las semillas de progreso, libertad y prosperidad, y crecerán? ¿Cómo podemos sobrevivir a las condiciones difíciles? Estas preguntas son motivo de preocupación para las personas de todas las naciones y generaciones. De la misma forma le preocupaba a la gente del tiempo de Jesús. La parábola de Jesús del sembrador y las semillas puede ayudarnos a establecer y proteger el progreso económico e individual en tiempos difíciles.

La parábola y su interpretación se encuentran en Mateo 13:19-23. La parábola habla de las semillas sembradas en cuatro lugares: al costado del camino, en pedregales, entre espinos y en buena tierra. Veámosla desde una perspectiva metafísica. Las semillas pueden ser las buenas ideas e inspiración espiritual. El sembrador es el Cristo, que comunica ideas divinas y respuestas específicas de Dios a hombres y mujeres. El suelo representa las diferentes fases de la conciencia humana. El costado del camino, los pedregales y espinos representan la resistencia a las ideas espirituales. La buena tierra puede ser interpretada como la sólida base moral en la que no hay resistencia. Allí la esperanza, la fe y la verdad espiritual del ser pueden echar raíces y crecer.

Echémosle una mirada a esta parábola de Jesús y veamos qué lecciones económicas podemos aprender.

El costado del camino. A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón...
Una fase de la resistencia es oír una idea correcta pero no entenderla. El maligno es el demonio, o sea, la oposición que arrebataría la inspiración al estar entusiasmados pero antes de que el significado más profundo de la idea sea descubierto y demostrado. El entendimiento significa comprender la importancia espiritual de una idea. El entendimiento teje la inspiración en bellas imágenes de pensamiento. Así, el entendimiento puede ser demostrado en actividades sabias y productivas. En lugar de dejar la inspiración junto al camino, se convierte en una forma de vida. Nuestro bien no puede ser arrebatado por los acontecimientos del mundo cuando tiene un origen y una base espirituales.

En pedregales. Aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, éste es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es temporal; pues cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego se ofende.
Los pedregales son las opiniones humanas inflexibles, el orgullo. La persecución es como un martillo que destruye la buena semilla mientras que ataca el orgullo y las opiniones contrarias. Es posible pasar del orgullo destruído a la seguridad de la Roca del Cristo. La Roca del Cristo es la idea espiritual del poder divino que nos protege contra la violencia y la tribulación. La Roca divina es una firme base espiritual que nos levanta por encima del mar embravecido de la vida. El Cristo activamente protege y guarda todo lo que es bueno. El Cristo es la suave presencia que aparta la violencia sin que hayan daños. Nosotros descansamos seguros en el Cristo.

Los espinos. El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este mundo, y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
El afán de este mundo podría ser la codicia, la envidia y el odio. Poner a Dios primero en nuestro pensamiento y nuestras acciones nos ayudará a comprender que el mal no tiene lugar ni poder en la economía divina de Dios. Tener el propósito de poner a Dios primero antes de los afanes personales, hace lugar para que entren ideas correctas. El pensamiento abarrotado por las preocupaciones tiene poco lugar para lo que es justo. Podemos defendernos de la preocupación y el mal por medio del uso de las armas de batalla espiritual para despejar los pensamientos espinosos. La honestidad, la pureza y los buenos pensamientos son armas de batalla espiritual. La honestidad consiste en expresar la verdad espiritual acerca de Dios y Su creación, el hombre y la mujer. La pureza es la libertad del temor o cualquier emoción negativa. Mary Baker Eddy, la Fundadora de la Ciencia Cristiana se enfrentó con una resistencia espinosa al progreso espiritual y humano. Ella les aconsejó a sus estudiantes a “ser más celosos en hacer el bien, estar más alertas y vigilar más. Entonces tendrán éxito en la misma medida y obtendrán gloriosos resultados” (La Primera Iglesia de Cristo, Científico y Miscelánea, pág. 213).

La buena tierra. Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye la palabra y la entiende, y lleva fruto; y lleva uno a ciento, y otro a sesenta, y otro a treinta por uno.
Con la resistencia eliminada, la inspiración y guía de Dios pueden echar raíces y ser fructíferas. La buena tierra es una fértil conciencia moral y espiritual de la supremacía de Dios en la tierra. Es nuestra comunión interior con Dios. Tu salud y bienestar económicos no dependen de circunstancias externas. Dios es la fuente de todo lo que es bueno. Dios es el defensor de los derechos individuales y nacionales. Dios, la Mente divina, es el proveedor no sólo de la inspiración pero también de los medios para cumplir con esa inspiración. Incluso, si una idea parece fallar, la Mente divina planta una docena más en la buena tierra de la conciencia humana hasta que la idea correcta echa raíces, prospera y se multiplica.

Cuando mi madre nos estaba criando a mi hermano y a mí por sí sola, había muchos desafíos económicos. En una ocasión no tenía trabajo, ni dinero, ni un lugar para alojarse. Ella oraba pero las inspiraciones de Dios parecían ser arrebatadas por la preocupación y el miedo. A medida que estudiaba la Lección Bíblica de la Ciencia Cristiana diariamente, con pasajes de la Biblia y Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras, por Mary Baker Eddy, comenzó a preocuparse menos y a entender más las alentadoras verdades espirituales acerca de Dios y Su gobierno en la tierra. En pocas semanas fuimos invitados a quedarnos en una casa desocupada que el dueño estaba tratando de vender. Cuando la casa se vendió, mi madre ya había encontrado un trabajo y pudo alquilar un pequeño apartamento. Amigos y familiares nos prestaron muebles.

En esa época, los trabajos de oficina bien pagados rara vez estaban disponibles para las mujeres. Intentó varios puestos que resultaron pedregosos. Un jefe esperaba favores sexuales. Ella, literalmente, tuvo que correr para evitar ser violada. Cuando el martillo del prejuicio contra mujeres divorciadas, la sensualidad y una economía lenta trataron de aplastarla, ella se aferró a la Roca del Cristo. La visión que la Ciencia Cristiana ofrece de la mujer como creada por Dios, inteligente, capaz, sin pecado, bendecida por Dios la consoló. Pronto encontró un empleo como gerente de oficina por encima de varias mujeres y voluntarios. Esto trajo estabilidad a la familia y un ingreso estable.

Cuando la envidia o los celos amenazaron su puesto, se abrió camino a través de la oposición espinosa siendo más ferviente en hacer el bien. Fue inspirada por la Mente divina a volver a la escuela y conseguir otro título. Así fue capaz de avanzar en una nueva carrera económicamente más gratificante. Las semillas de la inspiración y el crecimiento espiritual prosperaron y se multiplicaron en la buena tierra.

Durante los años de lucha e incertidumbre económica, mi madre confiaba en un versículo de la Biblia: “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito” (Romanos 8:28). Esto fue demostrado en su vida y nos permitió en la familia sentir el amor y el cuidado de Dios y satisfacer nuestras necesidades.

Cuando entendemos que el bien económico y la provisión diaria viene de Dios, el Amor que todo lo abarca, ni engaño o accidente lo pueden arrebatar, ni el orgullo lo puede destruir, ni la codicia o la envidia lo pueden ahogar. De esta manera, tú y yo, y todos los que se dan cuenta del poder de la oración científica y de la Mente divina, nos podemos defender a nosotros mismos y estar mentalmente preparados para proteger a los demás de la agitación del mundo y cultivar las ideas divinas hasta su realización plena. Así, nada va a estremecer la sólida base para el progreso.

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