Christa Kreutz
Una canción muy conocida popularizada por Bob Marley dice "emancípate de tu esclavitud mental", lo cual es justamente lo que puede pasarte a ti mediante el estudio de la Lección Bíblica de esta semana, titulada "Los mortales y los inmortales". Las citas nos invitan a escuchar el mensaje de Dios para emanciparnos de la mortalidad —de una vida atrapada por la finitud de la materia.
La lección comienza con el Texto áureo tomado de Salmos, donde dice que Dios "redime tu vida de la destrucción" (según la Versión King James) y "te corona de favores y misericordias." Redimir, por lo general significa obtener o ganar algo a cambio. La Lección e esta semana nos muestra que a través de nuestro reconocimiento de nuestra relación estrecha y directa con Dios, somos redimidos de la mortalidad y llegamos a comprender nuestra verdadera naturaleza inmortal.
Emancipación y redención van mano a mano, tal como lo confirma la Lectura Alternativa. Isaías hablando por Dios, declara, "soy el Salvador tuyo y Redentor tuyo" (60:16). Los judíos se habían emancipado recientemente después de años de dominación por los babilonios, en ese entonces Persia. Finalmente el Rey Siro de Persia les permitió regresar y reconstruir Jerusalén, la cual había sido destruida por los babilonios. En la reconstrucción de Jerusalén, ellos llamaron a sus muros "Salvación" y a sus puertas "Alabanza" (60:18). Su ciudad y sus casas tenían que ser construidas sobre ideas perdurables, reconociendo su inquebrantable relación con Dios. Además, Dios le dijo a la gente que su trabajo no sería en vano (ver Isa. 65:23). Se les aseguró que Dios estaba con ellos y que todas sus necesidades serían saciadas.
El Apóstol Pablo hace eco de las palabras de Isaías, cuando dice en Corintos "vuestro trabajo en el Señor no es en vano." Ellos trabajarían con Dios por aquello que es eterno, inmortal (ver 1 Cor. 15:58, 53 Cita 1)
Otra persona que no dudó en trabajar con Dios fue David, especialmente cuando fue a pelear con Goliat (ver Sam. capítulo 17, cita 5). En esta historia, David —e Israel por asociación— fue redimido de aparecer o sentirse pequeño o inferior. Los Filisteos estaban más avanzados tecnológicamente, y los Israelitas dependían de ellos para sus trabajos de metalurgia. (ver 1Sam. 13:19-22)
El tamaño de Goliat simbolizaba el impresiónante poder de los filisteos. Pero también representaba una cultura idólatra opuesta a la adoración de un único Dios. A David le fue dada la armadura de Saúl, pero él la hizo a un lado. Había sido hecha por los mismos filisteos. Él venía a pelear en el nombre de Dios, sin ayudas materiales.
La victoria de David sobre Goliat simbolizó la redención de la limitación física. Su confianza en los recursos ilimitados de Dios le dieron la victoria y demostraron lo que Mary Baker Eddy describió como "…la totalidad de Dios, el bien, y la nada del mal." (Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras, pág. 293, cita 9)
La Sección IV de esta Lección incluye una canción poderosa de acción de gracias y alabanza a la redención de Dios (ver Salmos 107, cita 10) Este Salmo refleja el mismo período de tiempo de los pasajes anteriores de Isaías —un tiempo de restauración para Jerusalén y Judá. Señala la necesidad de ser agradecidos. Como lo dice una traducción de la Biblia, "¿Te ha redimido Dios? Entonces ¡dilo! (Salmo 107:2, New Living Translation)
El Salmo 107 nos recuerda que aquellos que lo escucharon han sido redimidos de la mano del enemigo, del desierto, de la prisión y de la muerte. Hoy, podemos dar gracias al poder salvador de Dios, mediante el reconocimiento de nuestra conexión con el Todopoderoso, el cual es explicado en Ciencia y Salud "Dios, el Principio divino del hombre, y el hombre a semejanza de Dios son inseparables, armoniosos y eternos." (pág. 336, cita 17)
Esta idea se enlaza muy bien con el relato de la Sección IV de la curación que hace Jesús de la mano de un hombre. (ver LUcas 6:6-10, cita 12). Aunque esta curación se encuentra en los tres Evangelios, solamente Lucas incluye detalles tales como que la mano que estaba seca o dañada era la derecha. Esto es importante, ya que la mano derecha era la que uno usaba para trabajar, para ganarse la vida. No era considerado aceptable en esa época que uno usara la mano izquierda. Si lo hacías, eso era un deshonor. Entonces, mediante la curación de la mano de ese hombre, Jesús no solamente lo redimió a él de la ley de la materia, sino que lo elevó a un lugar de honor y utilidad en la sociedad. Jesús le reestableció su integridad.
Nuevamente, redimir significa recuperar o intercambiar algo por su valor. Así, este proceso de curación podría ser comparado con el intercambio de un falso sentido de mortalidad, por su verdadero valor, o reconocimiento de la inmortalidad -de que somos completos, perfectos y no necesitamos nada. Podemos reclamar este valor, al seguir la instrucción de Pablo "No os conforméis a este siglo: sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."
Christa Kreutz ha recibido un master en estudios teológicos. Ella vive en St. Louis, Missouri.