Por Beth Carey
La creación perfecta y espiritual de Dios se discierne una y otra vez en la Lección Bíblica de esta semana titulada “Dios, causa y creador único”.
El relato bíblico de la creación en el primer capítulo del Génesis muestra que Dios estuvo satisfecho con todo lo que Él había creado y que “era bueno en gran manera” (Génesis 1:31, cita 1). Esto es una causa de gran gozo. En la Lectura Alternativa aún los Montes Hermón y Tabor, dos montañas particulares de Israel, “cantarán [se regocijarán] en tu nombre” (Salmo 89:12).
Ciencia y Salud explica: “Esa creación consiste en el desarrollo de ideas espirituales y sus identidades, las cuales están comprendidas en la Mente infinita y eternamente reflejadas.” (págs. 502–503, cita 1). En la Sección II (Génesis 26, cita 4), una historia que incluye a Isaac ilustra este concepto del desarrollo del bien. La necesidad de una adecuada provisión de agua siempre había sido un problema en Israel. Viviendo una vida semi nómade, Isaac necesitó cavar pozos para asegurar agua para sus rebaños. Aún cuando dos pozos le fueron arrebatados, fue paciente y perseveró, confiando en el cuidado constante de Dios. Hizo cavar un tercer pozo, y nadie se lo sacó. Finalmente pudo llamar a esa zona Rehobot, “que significa suficiente lugar para todos” (Diccionario Bíblico de The Interpreter, R–Z , pág. 31). La recompensa para un hombre de este temple es la paz y la prosperidad. Ciencia y Salud explica: “Cuando nos damos cuenta que no hay más de una sola Mente, se revela la ley divina de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos; . . .” (pág. 205, cita 7). La total confianza de Isaac en el bien es un modelo para todos nosotros.
El cuidado constante y provisión de Dios también se ilustran en la historia de Ana (I Samuel, cita 9). En los tiempos bíblicos una demanda importante sobre la identidad de la mujer era que pudiera tener hijos; la esterilidad era considerada como una enfermedad. Aunque Elcana, su esposo, era inusual en su consideración, por lo general los hombres creían que ellos continuaban a través de los hijos que sus esposas daban a luz. Ana sintió esta presión social.
En sus oraciones, Ana prometió que si ella tenia un hijo, “[dedicaría] a Jehová todos los días de su vida, y no [pasaría] navaja sobre su cabeza.” (I Samuel 1:11, cita 9). Esto significó que él sería un Nazareno que, a causa de creencias religiosas, no cortaría su cabello((Diccionario Bíblico de The Interpreter, K–Q, pág. 526). La oración de Ana fue contestada. Ella fue obediente a su promesa, y su hijo Samuel le fue dado a Elí, el sacerdote, para una vida de consagración a Dios. Ana se regocijó en el nacimiento de este hijo y declaró: “Mi cuerno se exalta en Jehová” (I Samuel 2:1 Biblia en inglés versión King James, cita 10). “Mi cuerno” metafóricamente significa un animal salvaje que triunfalmente lleva su cabeza en alto a causa de su victoria (Diccionario Bíblico de Peloubet pág. 262). La victoria de Ana estaba con Dios. Ciencia y Salud declara: “La creación está siempre manifestándose y tiene que seguir manifestándose perpetuamente, debido a la naturaleza de su fuente inagotable” (pág. 507, cita 11). La evidencia de la creación continua de Dios ha sido percibida.
La historia de un noble (Juan 4, cita 12), “un oficial del rey”, (New Revised Standard Version y también Reina-Valera 1960) quien pidió a Jesús para que sanase a su hijo, ilustra que Dios es la única Causa y el único Creador no solo para los Judíos, sino para toda la raza humana: Judío, Gentil, maestro, e hijo. La curación indica que el amor y la curación de Dios son universales y están disponibles para toda la humanidad porque la enfermedad no es parte de la creación de Dios. Otro punto ilustrado en esta historia es que uno no tiene que estar en presencia de un sanador para ser liberado de la enfermedad. El poder de Dios es eficaz ya sea que el sanador esté presente o ausente.
La Sección V incluye otro ejemplo del poder de Dios disponible para todos. Cincuenta días después de la Pascua Judía, los Judíos celebraban un festival de la cosecha llamado la Fiesta de las Semanas, un festival de “primeros frutos”. Los seguidores de Jesús concurrieron, siguiendo la costumbre. El Espíritu Santo descendió, y todos se entendieron entre sí a pesar de los diferentes idiomas que se hablaban (Hechos 2, cita 14). Los Cristianos han denominado desde entonces “Pentecostés” a esta experiencia. La unidad de espíritu fue sentida por todos. La Biblia continúa relatando que 3.000 personas se agregaron al grupo Cristiano aquel día (ver Hechos 2:41).
La Lección entera ilustra la profecía de Isaías como se ve en la Lectura Alternativa: “Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones.” (Isaías 61:11). Mary Baker Eddy compartió con nosotros el lugar y privilegio que tenemos en esta creación: “Regocijémonos de que estamos sometidos a las divinas 'autoridades... que hay'” (Ciencia y Salud, pág. 249, cita 30).
Beth Carey, practicista de la Ciencia Cristiana, tiene un doctorado en estudios del Nuevo Testamento y ha enseñado y dado conferencias públicas sobre este tema. Ella divide su tiempo entre Elsah, Illinois, y Interlochen, Michigan, Estados Unidos.
Esta traducción del Christian Science Sentinel del 31 de mayo de 2010 fue realizada por un traductor voluntario.