Por Brian Hall
En la Lectura Alternativa de la lección bíblica de la Ciencia Cristiana de esta semana, titulada "Sacramento," Miqueas plantea una pregunta muy audaz. Él dice, ¿Qué pide Jehová de ti?, y él mismo responde, "Hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios." (Miqueas 6:8)
Esta lección resalta la idea de que tomar parte en la presencia de Dios es el verdadero acto del Sacramento, y que dicho sacramento ocurre en el corazón.
Esto apunta a un sentido de bautismo más elevado, al que Juan el Bautista se refirió en Marcos 1:4, 7, 8 (ver cita 1). Aunque él bautizaba con agua, Juan profetizaba que uno aún más grande que él vendría, y éste bautizaría espiritualmente, con el Espíritu Santo. O, tal como lo explica Ciencia y Salud, el Mesías bautizaría con la Ciencia divina. Este bautismo del Espíritu: "significa que los de puro corazón ven a Dios y están acercándose a la Vida espiritual y su demostración." (p. 241, cita 3). Es la evidencia de algo que ya está ocurriendo: los de puro corazón ven a Dios presente en sus vidas.
El Apóstol Pablo se refiere a esta idea de la presencia de Dios en su carta a la iglesia en Galacia, en la que le recuerda a la gente que lo que ha revelado la filiación divina de ellos es su fe en, y comprensión de, Cristo Jesús. Esto no es algo ceremonial, dice Pablo, sino algo que ocurre en el pensamiento; y este cambio —esta idea de "revestirse" de Cristo— es de lo que el bautismo en el Cristo realmente se trata.
En la Sección 5 de la Biblia leemos el relato de Mateo de la Última Cena, donde Jesús y sus discípulos estaban celebrando una tradición de su cultura y época, la Pascua, que conmemoraba la liberación de la esclavitud en Egipto y el Éxodo de los hijos de Israel.
En este pasaje, Mateo subraya dos ocurrencias que toman lugar al final de la cena: el pan que Jesús les dio a sus discípulos, y la copa. "Tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos;" (Mat. 26:26, 27, cita 16).
El pasaje correlativo en Ciencia y Salud dice que la importancia de las acciones de Jesús era el significado espiritual detrás de ellas. Debe haber habido algún significado especial en lo que Jesús hizo al darles pan y vino a sus discípulos, dado que no tiene sentido darle de comer y beber a un grupo que acaba de cenar. "El verdadero significado espiritual del sacramento se pierde si éste se limita al uso de pan y de vino" (p. 32, cita 20) La presencia de Dios no puede estar limitada a objetos físicos. La presencia de Dios es espiritual.
Ciencia y Salud también plantea un desafío para los seguidores de Jesús: " Si todos los que procuran conmemorarlo por medio de símbolos materiales tomaran la cruz, sanaran enfermos, echaran fuera males y anunciaran el Cristo, o la Verdad, a los pobres --los de pensamiento receptivo— traerían el milenio. (p. 34, cita 22). Estas acciones son las que guiarán a la humanidad hacia el reino de la Verdad, de manera que todos puedan experimentar su presencia.
Esta forma de pensar apunta a una forma más práctica y espiritual de conmemorar la vida de Jesús. Es importante alejarse de las formas de adoración materiales porque "mientras que la materia sea la base de la práctica, no se puede tratar eficazmente a la enfermedad por el procedimiento metafísico." (Ciencia y Salud, p. 456, cita 18). Esta comprensión es imperativa si hemos de seguir el mandato de Jesús: “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios” (Mat. 10:8, cita 14). Esto estaba dirigido a sus discípulos, pero también es relevante para los discípulos de hoy en día.
En la Sección 4 también hay una cita del libro de Santiago. En este pasaje los ancianos son llamados a asistir a los enfermos. El término anciano no es sinónimo del clero, ni implica ser parte del liderazgo de la iglesia formal. En este contexto el término implica madurez espiritual, la cual caracteriza al "hombre espiritual" en Ciencia y Salud (p. 141, cita 18).
Algunos eruditos piensan que el autor, Santiago, está recordándole a la iglesia de su época de una olvidada práctica de la iglesia. Pero la Ciencia Cristiana ilumina este pasaje, insistiendo en que éste incluye más que una manera ritualista de sanar a los enfermos. ¡Los enfermos deben ser sanados! y la oración ferviente de "el hombre y la mujer justos" es un método efectivo, seguro y certero de curación. "Jesús estableció su iglesia y mantuvo su misión sobre la base espiritual de la curación mediante el Cristo. (Ciencia y Salud p. 136, cita 17.)
La Lección de esta semana muestra claramente la importancia de la comprensión de la verdadera práctica del Sacramento, la cual es tomar parte en la presencia divina. Porque, tal como Juan indica: "el espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha;" (Juan 6:63, cita 13.)
Brian Hall está en el programa de entrenamiento de capellanes militares de La Iglesia Madre, y está estudiando teología en la Universidad de Boston.
Esta traducción del Christian Science Sentinel del 5 de julio de 2010 es la labor de un traductor voluntario.