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EXPLORAR – INSPIRAR – SANAR

La Mente unifica y sana

¿Qué es lo que hace que la Ciencia Cristiana sea única? A menudo la respuesta a esta pregunta tiene que ver con la curación espiritual. Cristo Jesús esperaba que sus seguidores sanaran tal como él lo hacía. Una de las primeras lecciones de la Biblia en lo que tiene que ver con la curación se encuentra en el primer capítulo del libro de Génesis, y la lección de esta semana, titulada "Mente" cita el verso 26 de ese capítulo tres veces.

El texto áureo de esta semana aparece según la versión en islandés, y dice: "Y dijo Dios: Hagamos al hombre conforme a nuestra mente y nuestra semejanza; y Dios formó al hombre conforme a Su mente, conforme a la mente de Dios le formó; y los formó varón y hembra." Esa traducción fue hecha 27 años antes que la versión King James (versión de la Biblia que se cita normalmente en las lecciones bíblicas en Inglés; cita 2 de la lección de esta semana). Considerando esta traducción Mary Baker Eddy naturalmente concluyó que "la Mente infinita es el creador, y la creación es la imagen o idea infinita que emana de esa Mente" (p. 256-257, cita 1).

Pero ¿qué es de ese hombre "cuyo aliento está en su nariz"? (Isa. 2: 22, cita 4) El Comentario bíblico de Matthew Henry dice: "Él no es lo que parece ser, lo que finge ser, lo que creemos que él es." La sección 2 de la Lección responde esta pregunta con una alegoría de Génesis 2 y 3. Nos habla de otro dios, otra "llamada" mente, otro hombre, mortal y material, cualidades que jamás se mencionan en la creación ya completa y perfecta de la que habla el capítulo 1 de Génesis.

Es insólito que alguna vez se pueda haber creído que esta fábula era la realidad; este mito acerca de un dios que forma a su hombre imperfecto con el polvo de la tierra, con sus propias manos. Ciencia y Salud explica: "En la Ciencia, ni la Mente produce materia, ni la materia produce mente" (p. 544, cita 10).

En esta alegoría del Génesis, el mal entra en escena bajo la forma de una serpiente, cuyo objetivo es separar al hombre de su creador, por medio de sugestiones: "Este fruto te hará más sabio, más auto-suficiente, como un dios" (ver Gén. 3: 4, 5). Y después de haber comido del fruto prohibido, Adán y Eva son expulsados del Paraíso; ya no tenían más a su dios, y su dios ya no quería cuidar de ellos,. La Ciencia Divina provee la clave para entender esta historia, y su importancia en la práctica de la curación basada en la oración. No importa cuán tentador sea darle crédito y poder, esta historia no tiene ninguna relevancia. Ciencia y Salud dice: "La creencia en otros dioses, otros creadores y otras creaciones tiene que derrumbarse ante la Ciencia Cristiana" (p. 535, cita 12). En la Lección esta idea se conecta muy bien con el momento en que los hijos de Israel se instalaron en la Tierra Prometida, donde los dioses de las tribus indígenas y sus promesas llenas de mentiras abundaban. Los israelitas mezclaron a Dios con otros dioses. La única manera de no ser tentados era destruir completamente a los ídolos.

La tercera sección de esta lección nos cuenta sobre dos reyes y sus esfuerzos por destruir el reino de Judá. Leemos sobre Asa, quien tuvo éxito al principio en su objetivo de erradicar las prácticas de fertilidad. Él incluso desterró a un querido miembro de la familia. Pero no tuvo éxito en eliminar los lugares altos --los altares paganos elevados--. Y en lo que tenía que ver con su propia dependencia, Asa recurría a todo menos al poder de la única inteligencia, o Mente, cuando necesitaba ayuda o curación. Por otro lado, su hijo Josafat fue un mejor ejemplo para su pueblo. Él parece haber descubierto que "la Mente divina legítimamente le exige al hombre toda su obediencia, afecto y fuerza" (Ciencia y Salud, p. 183, cita 13).

Pero, ¿qué es de aquellos que continúan buscando curación y respuestas a los problemas de la vida en soluciones materiales, una tras otra? Ciencia y Salud dice: "El temor es la fuente de la enfermedad…" (p. 391, cita 21). Por ejemplo, consideremos el relato de la mujer que sufría de una hemorragia (ver Marcos 5: 25-29, cita 16). Antes de que Jesús la sanara, puede que la mujer haya pensado que había algún poder mágico en el borde de su manto que restauraría su salud y condición social. Pero las curaciones de Jesús eran claramente el resultado de medios mentales. Otro hombre extendió su mano inválida cumpliendo el mandato de Jesús, y fue sanado de inmediato (Lucas 6: 6-10, cita 19). Ciencia y Salud revela que la "Mente es la fuente de todo movimiento, y no hay inercia que demore o detenga su acción perpetua y armoniosa" (p. 283, cita 27).

La última cita de esta lección resume el tema, recordándonos que la curación y la inspiración son el resultado de una profunda comprensión de Dios como la única Mente, y de nuestra relación con Él: "No teniendo otros dioses, no recurriendo a ninguna otra sino a la única Mente perfecta para que le guíe, el hombre es la semejanza de Dios, puro y eterno, y tiene esa Mente que estaba también en Cristo" (Ciencia y Salud, p. 467, cita 29).

Olene Carroll auspicia excursiones en la Tierra Santa regularmente. Ella vive en Clayton, California, EE.UU.

Esta traducción del Christian Science Sentinel del 16 de agosto de 2010 es la labor de traductores y revisores voluntarios.

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