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EXPLORAR – INSPIRAR – SANAR

Jesús: Un inspirado relator de historias

La Lección Bíblica de esta semana, titulada "Cristo Jesús", destaca el ministerio de Jesús como maestro. Usando parábolas y metáforas, el enseñó verdades a sus oyentes de la manera en que ellos podrían entenderlas. Aunque algunos eruditos debaten qué parte de los relatos realmente son palabras de Jesús, hay un acuerdo general acerca de que los relatos en sí son auténticos.

Siendo ella misma una "maestra espiritual", Mary Baker Eddy entendió que "la enseñanza espiritual tiene que hacerse siempre por símbolos" (Ciencia y Salud, p. 575, cita 16).

Jesús era un audaz maestro que sabía que sus enseñanzas venían de Dios. Él dijo: "Yo y el Padre uno somos" (Juan 10: 30, cita 4). Aquellos que oían sus enseñanzas y las aplicaban en sus vidas diarias eran como el hombre sobre el cual leemos en la Lectura Alternativa, cuya casa resistió la inundación porque estaba construida sobre la roca (Lucas 6: 47, 48). Esta parábola es una de las siete que aparecen a lo largo de la Lección.

En la primera sección, encontramos la parábola del buen pastor, que entra en el redil de las ovejas por la puerta. Las ovejas reconocen su voz y lo siguen. Pero la persona que "sube por otra parte", en vez de usar la puerta, es un "ladrón y salteador". Ésta es la única parábola de Jesús en el Evangelio de Juan. Éste Evangelio fue escrito entre los años 85 y 90 A.C., cuando muchos charlatanes mesiánicos intentaban promover agresivamente sus propias enseñanzas. Un punto clave en este Evangelio es que las enseñanzas de Jesús llevan a la salvación porque son de Dios. La instrucción dada por maestros falsos, sedientos de poder, no era de Dios ni conducía a la salvación. Jesús comparó a estos "maestros" con ladrones y salteadores.

Jesús no contaba parábolas sólo para entretener a sus oyentes, sino que quería desafiar su egoísmo y ceguera espiritual. La señora Eddy comprendió la ceguera del mundo. Ella escribió que "los cristianos se regocijan en belleza y abundancia secretas, ocultas al mundo pero conocidas a Dios" (Ciencia y Salud, cita 10).

El significado espiritual de las parábolas también incluía una dimensión moral y ética, y esto puede observarse por ejemplo en la historia del buen samaritano (Lucas 10: 30-35, 37, cita 12). Los judíos veían a los samaritanos como una raza impura, o como herejes religiosos. Haber intercambiado los roles y mostrado a un judío ayudando a un Samaritano ya hubiera sido difícil de aceptar. Pero Jesús no hizo que los roles fueran esos, sino que hizo que el judío fuera la víctima de la indiferencia tanto del sacerdote como del levita. Sugerir que una persona denigrada y menospreciada por la sociedad puede ser un ejemplo a seguir para aprender cómo debemos tratar a nuestro prójimo, era una idea difícil de aceptar, y aún lo es el día de hoy.

Muchas de las parábolas de Jesús involucran transacciones financieras. Su parábola sobre la perla por la cual un mercader da todo su dinero (Mateo 13: 45, cita 9) hubiera desafiado la sabiduría convencional. Arriesgarlo todo en una sola oportunidad, en vez de reducir los riesgos invirtiendo en diferentes áreas, hubiera sido visto como una acción imprudente. No haber regateado el precio de la perla, para poder comprarla sin tener que vender todo lo que poseía, también hubiera sido visto como una actitud tonta e imprudente. Pero esta parábola señala un diferente tipo de "economía", que está en acción en el reino de los cielos. Aunque el mercader ha tenido que dejar de lado todo lo que tenía para comprar la perla, el verdadero precio de la perla es infinitamente mayor que cualquier suma de dinero. El vendedor en esta transacción --que podría simbolizar a Dios-- es en realidad un individuo extremadamente generoso. Vista bajo esta luz, la "perla de gran precio" es en realidad una ganga, y el mercader no es ningún tonto.

A diferencia del mercader que lo abandona todo, el siervo injusto en otra de las parábolas de Jesús (Sección 5, cita 16) no esta dispuesto a ceder nada. Su amo le ha perdonado 10.000 talentos, y aun así el va y echa en la cárcel a un consiervo que le debía "cien denarios". Desde una perspectiva humana, el sirviente ha obrado de manera legítima, protegiendo sus intereses. Pero esa perspectiva ignora la enorme pérdida moral que este siervo está sufriendo al no perdonar al otro individuo. Ciencia y Salud describe al egoísmo como uno de "los amos más crueles" que "destruyen [la] felicidad, [la] salud y [la] condición de hombre" (cita 24).

El relato de la curación del siervo de un centurión en la sección 4 nos recuerda que el mismo hombre que enseñó por medio de parábolas también fue un sanador. Ambos ministerios, el de la curación y el de la enseñanza, tenían una misma fuente divina. Por lo tanto, sus parábolas tienen poder sanador.

El vigilar y orar para tener la misma “Mente que hubo también en Cristo Jesús” (Ciencia y Salud, cita 30) nos capacita para escuchar y seguir las enseñanzas de Cristo, y para encontrar la salvación. Nosotros también podemos ser como el hombre cuya casa resistió la inundación.

Ann Edwareds tiene una maestría en estudios teológicos de Emmanuel College, Universidad de Toronto y enseña en el Royal Conservatory of Music.

Esta traducción del Christian Science Sentinel del 23 de agosto de 2010 es la labor de traductores y revisores voluntarios.

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