Por Christa Kreutz
Cada sección de la Lección bíblica de esta semana, titulada "Sustancia", se relaciona con uno de los sinónimos de Dios que se encuentra en la explicación de sustancia del capítulo "Recapitulación" en Ciencia y Salud (ver pág. 468) Podemos decir que la sustancia es la manifestación de Dios como Verdad, Vida, Amor, Espíritu, Mente y Alma. La Lección ofrece ideas maravillosas de cómo la verdadera sustancia se observa y se hace práctica por medio de estos aspectos de la divinidad.
La palabra sustancia significa literalmente "lo que yace debajo", y es la traducción directa de la palabra griega hypostasis, "lo establecido o colocado debajo", o "una base". Pero también significa "lo que tiene existencia real" (Strong's Concordance, G5287). Un diccionario define sustancia como "naturaleza esencial" y "la realidad última que subyace a toda manifestación y cambio" (Webster's 1950). Los filósofos griegos y los Cristianos primitivos, usaban hypostasis para describir la sustancia primaria, o esencia. Hypostasis es usado por el autor del libro de Hebreos cuando escribe, "Es la fe la sustancia de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve." (11:1, cita 3 según la versión King James)
En la Sección II, el Evangelio de Juan usa la metáfora del manantial de agua para ayudarnos a comprender la sustancia de la Vida. Jesús está hablando con la mujer Samaritana junto al pozo de Jacob, en Samaria (ver Juan 4, cita 7). Cuando Jesús le pidió agua a la mujer, ella le preguntó porqué un hombre judío querría tomar de la vasija de una mujer samaritana, debido a las históricas tensiones entre los Judíos y los Samaritanos. El aprovechó la oportunidad para hablarle de un tipo diferente de "agua", que está disponible para todos, sin importar sus historias personales. Esta agua es la comprensión del Cristo, o "el conocimiento actual de su Padre y de sí mismo" (Ciencia y Salud, pág. 410, cita 10), que "será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14)
En el contexto del relato, Jesús tal vez haya hecho referencia implícita a que tanto la historia humana de la mujer (él era consciente de que ella había tenido múltiples matrimonios), como las tensiones entre Samaritanos y Judíos eran irrelevantes para la verdadera identidad de uno y su habilidad de recibir el "agua" de la vida eterna. El manantial de Cristo es la base, la eterna realidad que subyace bajo la superficie de la historia humana.
La tercera sección contiene la parábola del hijo pródigo (Lucas 15, cita 11), la cual muestra a la verdadera sustancia como Amor. En la historia, el hijo menor, el cual había sido una deshonra para su familia y para sí, es bienvenido a su regreso con los brazos abiertos. El padre, perdonándolo por completo, le provee a su hijo de todos los cuidados de acuerdo a sus necesidades. El verdadero perdón consiste en negarse a aceptar un pasado desagradable o los posibles eventos de un futuro como parte de la verdadera identidad de cada uno. El hijo aprende así, que el amor es más sustancial que el dinero que él había pedido. El amor incondicional es una base segura y perdurable.
Nosotros también aprendemos acerca de la sustancia del Espíritu que nos libera de nuestra creencia de que la materia es sustancia (ver la Sección IV). El Evangelio de Lucas habla con frecuencia del Espíritu como de la fuente primaria de acción. De acuerdo a Lucas 4, Jesús se levantó en la sinagoga y leyó de Isaías (cita 15). El comentario bíblico New Interpreter's Bible Commentary dice: que era una costumbre de la gente el levantarse y leer en la sinagoga y luego sentarse y enseñar (R. Alan Culpepper, vol. 9, "El Evangelio de Lucas"). Es posible que Jesús haya leído en Hebreo, y entonces luego discurrido en Arameo sobre la libertad, tomado de un pasaje del profeta Isaías. Este menciona "el aceptable año del Señor" (versículo 19; comparar también con Isa. 61:2), el cual está conectado con el año del jubileo descrito en Levítico, ocurre cada 50 años. El año del jubileo, siete veces siete años, era el año en el cual, como Dios dijo a Moisés, Él proclamaría "la libertad a través de la tierra a todos sus habitantes" (Lev. 25:10, New International Version).
Pero Jesús proclamó que el tiempo de la libertad de toda forma de opresión ¡es ahora! La curación del hombre ciego en la Sección IV trata de este tipo de liberación. Los discípulos inquieren acerca del porqué el hombre había nacido ciego -“¿es por su falta o por la de sus padres?” Por ninguna de las dos, responde Jesús, sino "para que las obras de Dios puedan ser manifestadas en su vida" (Juan 9:3, cita 16, NIV). La materia no tiene sustancia propia, pero el Espíritu, Dios es la única acción, la única sustancia. Como lo explica Ciencia y Salud, " Es una suposición falsa la noción de que exista verdadera materia-sustancia, lo opuesto del Espíritu. El Espíritu, Dios, es infinito, todo. El Espíritu no puede tener opuesto.” (pág. 278, cita 17)
Las demás secciones de la Lección dan la explicación de la sustancia como Verdad (Sección I), Mente (Sección V), y Alma (Sección VI). A través de ellas, somos alentados a cambiar nuestras bases falsas por la única base perdurable de verdadera sustancia, la cual es Dios en infinita expresión.
Christa Kreutz vive en St. Luis, Missouri, y tiene una maestría en estudios teológicos.
Esta traducción del Christian Science Sentinel del 6 de setiembre de 2010 es la labor de traductores y revisores voluntarios.