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EXPLORAR – INSPIRAR – SANAR

No te dejes engañar

Esta semana la Lección Bíblica, “Denuncia de la nigromancia antigua y moderna, alias mesmerismo e hipnotismo”, expresa la necesidad de “…dominar los pensamientos malos en la primera ocasión, o ellos os dominarán en la segunda” (Ciencia y Salud, pág. 234, cita 7). Tenemos que poner “todo pensamiento malo y todo error” fuera de nuestras vidas, para no “ser engañados” (Santiago 1: 21, 16, Texto Áureo, según Versión Nuevo Siglo).

La necedad pretende hacernos ignorantes, ingenuos, descuidados, soñadores, impulsivos e ilógicos. El relato bíblico en esta Lección define la “necedad” comenzando con Moisés alertando sobre la adoración a los ídolos (Sección I) y continua luego con la hostilidad de Nabal y la reacción violenta de David contra Nabal (Sección II), el inútil intento de Absalón por derrocar a su padre (Sección III), la multitud creyendo que Jesús era el príncipe de los demonios (Sección IV) y por último los “bárbaros” creyendo primero que Pablo era un asesino y luego un dios (Sección V).

Moisés advirtió contra el descuido de aceptar la cultura dominante de la comunidad para que determine nuestra forma de vida. Su advertencia a los sacerdotes y Levitas antes de ocupar la Tierra Prometida es aplicable actualmente, para que busquemos la guía divina en Dios y no en los adivinos, los hechiceros o en el espíritu de los muertos. La oración reemplaza las fórmulas mágicas (Ver Deuteronomio 18: 9-11, 13, cita 2).

La magia en los tiempos bíblicos era diferente a lo que consideramos fenómenos sobrenaturales de hoy en día, pues significaba creer que la naturaleza estaba controlada por dioses y demonios. La única diferencia entre la magia y los milagros era quién los producía. Si el ejecutante actuaba fuera de lo que era aceptado por las normas sociales, se trataba de magia. Si la persona tenía la aprobación de los demás, lo producido era un milagro (ver The New Interpreter’s Dictionary of the Bible, pág. 767). ¿Es por esto que el pueblo judío vio las curaciones de Jesús como obras del diablo?

Después que Jesús curó al hombre que no podía hablar, el pueblo tontamente consideró a Jesús un hechicero que había recibido su poder de Beelzebú (ver Lucas 11: 14, 15, 17-20, cita 11). El nombre “Beelzebú” era una variante de “Baal-zebul”, un dios cananeo y designa a Satanás (ver New Internacional Biblical Commentary, Lucas, pág. 186). Jesús mostró lo ilógico era este pensamiento, porque si hubiera sido el príncipe de los demonios, él se echaría fuera a sí mismo.

Jesús dijo: “Si por el dedo de Dios hecho yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros” (versículo 20). Esta expresión la usó Moisés al referirse al Dios que escribió los Diez Mandamientos (ver Deuteronomio 9: 10). Por lo tanto no son dioses o demonios los que sanan, sino la ley de Dios.

La furia es un veneno con el que no es posible contar. Véase la reacción de David ante el rechazo de Nabal. ¿Era el homicidio la respuesta adecuada a la falta de hospitalidad de Nabal? No. El nombre “Nabal” significa “necio”, esto es alguien que ignora o viola las normas de la sociedad (ver The Harper Collins Study Bible, pág. 456). La rápida intervención de Abigail salvó a David de matar a inocentes. La rabia de Nabal destruyó su vida (ver I Samuel 25: 13, 18-37, cita 3).

Las mentiras y engaños de Absalón lo llevaron a la muerte. La deshonestidad puede venir como un encantador hermosamente vestido requiriendo nuestro mayor interés al y prometiendo que nos puede librar de algo. El mal puede parecer ser “tan real como el bien y más poderoso”, pero ¿qué es el mal? “En la Ciencia Cristiana, magnetismo animal o hipnotismo es el término específico para el error, o mente mortal. Es la creencia errónea de que la mente está dentro de la materia y que es buena y mala a la vez … Esa creencia no tiene ni una sola cualidad de la Verdad” (Ciencia y Salud, pág. 103, cita 2).

Pablo demostró que ni el naufragio ni la víbora venenosa podían obstruir su dominio. Sacudió la víbora (ver Hechos 28: 3,4, 6, cita 12). ¿Estamos nosotros sacudiéndonos de la tontería y del sentido personal? El magnetismo animal sugiere que las personas o circunstancias son responsables por el bien o el mal en nuestras vidas. Pero sólo Dios es nuestro bien.

¿Deseas profundizar estos temas? Lee “Un diálogo” en páginas 21 as 26 en La Unidad del Bien, por Mary Baker Eddy.

Genelle Austin-Lett es fundadora y directora de BibleWise.com. También es Directora de Discurso y Debate en la Universidad Estatal de San José, en California.

Esta traducción del Christian Science Sentinel del 21 de noviembre de 2011 es la dedicada y desinteresada labor del cuerpo de traductores y revisores voluntarios de El Heraldo de la Ciencia Cristiana.

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