Brenda Evers
El siguiente artículo fue escrito en apoyo de Una Iglesia Viva, un nuevo enfoque de La Primera Iglesia de Cristo, Científico. El mismo explora el significado y posibilidades de tomar consciencia de la base espiritual y del impacto que tiene la Iglesia, de la rica cosecha del Amor que espera a nuestras comunidades y al mundo. Para mayor información, visita www.christianscience.com/churchalive.
Cuando mis hijos eran pequeños, yo luchaba constantemente para no quedarme dormida durante los servicios religiosos en la iglesia. Por más que me esforzaba no lograba mantenerme alerta. Me justificaba a mí misma porque con frecuencia tenía que estar despierta de noche para atender a los niños. Además, después de haber leído y estudiado la Lección Bíblica Semanal de la Ciencia Cristiana toda la semana, no veía qué beneficio podía obtener al escucharla en la iglesia. Pero sabía que esas eran sólo excusas. Sabía que mi somnolencia se debía a que no reconocía el propósito de los servicios religiosos.
Como tenía el profundo deseo de progresar, oré para escuchar a Dios esperando una respuesta. Continué estudiando la Lección Bíblica a diario y leyendo los escritos de Mary Baker Eddy y sus biografías. Y la respuesta me vino cuando leí lo siguiente, bajo el subtítulo de “La oración en la iglesia”, en el Manual de la Iglesia: “Las oraciones en las iglesias de la Ciencia Cristiana deberán ser ofrecidas colectiva y exclusivamente en pro de las congregaciones” (Mary Baker Eddy, pág. 42).
Comprendí que las oraciones en las iglesias son en pro de las congregaciones que asisten a los servicios de la Ciencia Cristiana en su totalidad, es decir, en pro de todas las congregaciones alrededor del mundo. También me di cuenta de que estas oraciones se pueden hacer durante el servicio, no sólo durante el tiempo designado para orar en el “Orden de los Cultos Religiosos” que figura en el Manual (págs. 120-126).
Así que empecé a poner esto en práctica. En cada servicio religioso, tanto los domingos como los miércoles, usaba las ideas que presentaban los himnos, la selección bíblica, el solo, la Lección Bíblica —todo el servicio— para orar por las congregaciones. Las aplicaba específicamente a mi congregación y a las congregaciones de la Ciencia Cristiana en todos lados.
Empecé a sentirme fortalecida en la iglesia. Mi sentido de iglesia se vivificó. Sentí una mayor conexión con Científicos Cristianos de todas partes. Percibí que el propósito de la iglesia es sanar. Y vi que mi parte en esa obra sanadora era esa constante oración que ahora me encantaba hacer. ¿Y saben qué sucedió? La somnolencia desapareció por completo.
Esto ocurrió hace más de 20 años, y todavía me encanta apoyar los servicios religiosos de la Ciencia Cristiana de esta manera. Esto me ha permitido alcanzar una mejor comprensión de la visión que Mary Baker Eddy tenía para la iglesia. Sus inspiradas palabras llaman a todos los Científicos Cristianos a la acción: “Las oraciones silenciosas de nuestras iglesias, resonando a través de los oscuros corredores del tiempo, avanzan en ondas sonoras, un diapasón de latidos del corazón, vibrando de un púlpito a otro y de un corazón a otro, hasta que la verdad y el amor, uniéndose en una oración sincera, abracen y cementen la raza humana” (La Primera Iglesia de Cristo, Científico, y Miscelánea, pág. 189).
Para mí es un privilegio responder a este llamado.
Brenda Evers is practicista de la Ciencia Cristiana de Ellicott City, Maryland, Estados Unidos.