Judy Huenneke
Un pequeño aviso sobre el Colegio Metafísico de Massachusetts en Boston que apareció en el primer número del Journal of Christian Science (14 de abril de 1883), anunciaba al mundo lo siguiente:
Esta institución, que recibió su carta constitucional del Commonwealth de Massachusetts en 1881, recibe como estudiantes a hombres y mujeres.
Brinda amplia instrucción en todo método científico de medicina.
Responde a la demanda de la época de que la raza humana obtenga algo más elevado que la práctica de la medicina o los medicamentos: esperanza y salud.
Enseña metafísica sobre una base puramente práctica, para ayudar al desarrollo de la mente, y para impartir la comprensión del poder y los recursos de la mente que promueven y restauran la salud y elevan espiritualmente al hombre.
Este corto aviso nos dice cómo Mary Baker Eddy, la única maestra de Ciencia Cristiana en aquella época, presentaba la instrucción en clase Primaria de Ciencia Cristiana al público.
Pero comencemos por el principio, puesto que, como muchos de los logros de la Sra. Eddy, su labor en el salón de clase comenzó mucho antes de la publicación del Journal, antes de que escribiera el libro de texto de la Ciencia Cristiana, Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras. La instrucción en clase tiene sus raíces en la curación que tuvo ella en 1866 y resultó en su descubrimiento de la Ciencia Cristiana. Esta curación cambió su vida y la dejó con preguntas, como ella posteriormente recordó en su artículo de 1896, “Indicios históricos”:
…me parecía que serían necesarios siglos de desarrollo espiritual para que yo pudiera elucidar o demostrar aquello que yo había descubierto; pero un llamado inesperado e imperativo solicitando ayuda me impulsó a comenzar de inmediato esta estupenda obra, y a enseñar al primer alumno en la Ciencia Cristiana. De la misma manera en que un accidente, considerado fatal, me había impelido a descubrir la Ciencia de la Vida, acudí nuevamente, con fe, a la ayuda divina —y comencé a enseñar (Escritos Misceláneos 1883–1896, pág. 380).
¿Cuándo comenzó la instrucción en clase Primaria? Los registros indican que el primer alumno de Mary Baker Eddy recibió su enseñanza a principios de 1867. De modo que la necesidad de compartirla con otras personas fue fundamental casi desde el principio. La primera organización de Científicos Cristianos fue la Asociación de Científicos Cristianos, la asociación de los alumnos de la Sra. Eddy, establecida en 1876. La Asociación la ayudaría a establecer una iglesia tres años después.
Como indica el aviso del Journal, en 1881 Mary Baker Eddy obtuvo la carta constitucional de su enseñanza como una institución, el Colegio Metafísico de Massachusetts. No era de sorprender el hecho de que aceptaba como estudiantes a hombres y mujeres, la Sra. Eddy había estado enseñando a hombres y mujeres por años. Y tal vez esto indicaba que ella consideraba que su escuela formaba parte de una pequeña pero creciente tendencia hacia las instituciones de enseñanza superior mixta en los Estados Unidos. Lo que también me parece interesante en el aviso de 1883 es el propósito de la instrucción: “promover y restaurar la salud y elevar espiritualmente al hombre”. Para esto la Biblia fue esencial, y es importante tener esto presente porque ella enseñó clases durante varios años antes de que se imprimiera Ciencia y Salud. Incluso los primeros estudiantes de Mary Baker Eddy se dieron cuenta de que la enseñanza se trataba de mucho más que simplemente lidiar con las enfermedades físicas, su base era siempre espiritual, cristiana. Nótese que la primera pregunta del manuscrito que ella empezó a usar alrededor de 1870, no es sobre el tratamiento de la enfermedad, sino “¿Qué es Dios? (Este manuscrito, que en aquel entonces se titulaba “Preguntas y Respuestas en la Ciencia Moral”, ahora se conoce como “Recapitulación”. Es un capítulo de Ciencia y Salud, y la base de la instrucción en clase Primaria.)
Si bien podríamos fácilmente decir que todos sus primeros estudiantes estaban ansiosos de aprender acerca de la curación espiritual, no todos ellos estaban preparados para la instrucción teológica. Hoy podríamos preguntarnos qué es lo que esperaban de esta clase. Tal vez se necesite aquí algún contexto histórico. Hasta los años 1890 (después que la Sra. Eddy había dejado prácticamente de enseñar), el conocimiento que tenía el público de la Ciencia Cristiana era limitado, había muy pocas iglesias o Salas de Lectura de la Ciencia Cristiana. Los estudiantes del Colegio Metafísico probablemente no se habían dado cuenta de que la maestra realmente tenía la intención de “elevar espiritualmente al hombre”, puesto que muchos de ellos tenían muy poco conocimiento de la Ciencia Cristiana antes de la instrucción en clase. Algunos probablemente esperaban que fuera una especie de ciencia mental o cura por la mente humana.
Y ¿quiénes eran esos primeros estudiantes? No había ningún solicitante “típico” pidiendo entrar al Colegio. Vemos, en cambio, que una notable variedad de hombres y mujeres vinieron a Mary Baker Eddy para tomar la instrucción en clase Primaria. Había personas de todos los niveles sociales, y de todos los niveles de educación. La “colegiatura” del Colegio era muy costosa para las normas de aquella época, aunque la Sra. Eddy a menudo permitía que los estudiantes asistieran gratis o con un considerable descuento, de manera que el aspecto económico rara vez era un impedimento para que alguien tomara la clase. Entre los graduados del Colegio había amas de llave, un capitán de barco, hombres jóvenes a punto de entrar en el mundo de los negocios, madres jóvenes, viudas, padres de familia con niños pequeños, que provenían de todas partes de los Estados Unidos y más allá. Realmente era una mezcla asombrosa.
¿Qué esperaba la maestra de los estudiantes? Mary Baker Eddy esperaba que sus estudiantes fueran sanadores para sus familias y en sus comunidades. No obstante, no parece que ella esperara que todos ellos llegaran a ser practicistas profesionales de tiempo completo. En ocasiones, ella permitió que participaran en sus clases personas que ella no anticipaba que fueran sanadores en la Ciencia Cristiana (por ejemplo, clérigos). Sin embargo, de la mayoría de sus alumnos la Sra. Eddy esperaba dedicación y compromiso. Tal vez la palabra discípulo resuma sus expectativas. Un diccionario Webster de 1887 que se encuentra en las colecciones de La Biblioteca Mary Baker Eddy, define esta palabra como: “Aquel que acepta las instrucciones o doctrinas de otro; aquel que es guiado por otro como su maestro; seguidor; adherente”. Quizás esto que ella dijo y que fue publicado en el número de Octubre de 1886 del Journal (pág. 161), dé la definición que la Sra. Eddy tenía del discipulado: “Hace veinte años, cuando puse por primera vez este tema [Ciencia Cristiana] a consideración de la raza humana, ser un sanador de la Ciencia Cristiana por medio de la Mente no fue una propuesta para obtener respeto, popularidad y riqueza. Fue una clara demanda dirigida a la consciencia, al crecimiento espiritual, al valor moral. La pregunta allí era: ‘¿Puedes beber de la copa?’”
Gustavus A. Walther, un estudiante de la clase que Mary Baker Eddy dio en el Colegio en 1888, recordaba (tal vez con cierta pena), el llamado a “beber de la copa” que ella le dirigió a él:
Al término de nuestra clase, cada uno de nosotros tenía que ponerse de pie cuando se mencionara su nombre y contestar la pregunta que ella nos haría para beneficio de toda la clase. Cuando me llegó el turno, ella dijo apuntándome con el dedo: “¿Puedes en algún momento estar enfermo, y haz estado alguna vez enfermo, y estás enfermo ahora?” La pregunta tuvo un impacto tal en mí que no pude hablar, y ella golpeó fuertemente su pie contra el piso y dijo: “¡Contéstame!”
Finalmente contesté y dije: “De acuerdo con la Ciencia Cristiana, nunca puedo estar enfermo y nunca estuve enfermo y no estoy enfermo ahora, pero de acuerdo con el sentido mortal yo puedo estar enfermo, y he estado enfermo, y todavía sigo un poco enfermo”.
Ella entonces volvió a pisar fuertemente el piso y me preguntó: “¿Para qué has venido aquí?”
Dije: “Para aprender más de la Ciencia Cristiana”. Ella volvió a pisar fuertemente el piso y dijo: “¿Por qué no lo entiendes?” Luego me apuntó con su dedo nuevamente y me dijo: “¡Quiero que me contestes!” Y luego repitió: “¿Puedes en algún momento estar enfermo, y haz estado alguna vez enfermo, y estás enfermo ahora?”
Fue entonces cuando una luz abrió mi mente y dije: “De acuerdo con la verdad, yo nunca puedo estar enfermo, y nunca estuve enfermo, y no estoy enfermo ahora”.
Ella esperó un momento, pienso que para ver si yo tenía algo más que agregar, pero no lo hice. Entonces me dijo: “¡Aférrate a eso!”, y lágrimas de alegría rodaron por sus mejillas por haber logrado lo que buscaba. (Gustavus A. Walther, Reminiscence file, The Mary Baker Eddy Collection, The Mary Baker Eddy Library)
Un mes después, al responder a una pregunta en The Christian Science Journal, la Sra. Eddy habló sobre sus estudiantes, y su consejo sigue teniendo vigencia hoy: “A mis alumnos se les enseña el Principio divino y las reglas de la Ciencia de la curación por la Mente. De allí en adelante lo que necesitan es estudiar a fondo las Escrituras y ‘Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras’. Si han de demostrar la verdad que se les ha enseñado, es indispensable que velen y oren, que sean honrados, diligentes, afectuosos y veraces”. (Esto es de Escritos Misceláneos 1883–1896, pág. 87, y es la forma levemente corregida de la respuesta original que apareció en el Journal. ) La instrucción en clase de Ciencia Cristiana continúa bendiciendo a los estudiantes hoy en día, cimentada sobre el fecundo legado del Colegio Metafísico de Massachusetts.
Judy Huenneke es una experimentada archivista e investigadora de La Biblioteca Mary Baker Eddy.