Ingrid Peschke del Christian Science Sentinel conversó con los maestros y practicistas de la Ciencia Cristiana Tom Black, Christiane West Little y Rebecca Odegaard, para obtener su opinión sobre la instrucción en clase Primaria de Ciencia Cristiana: Qué es, por qué la tenemos y cómo puede ayudarte a aprender a sanar.
Comencemos con una pregunta básica. ¿En qué consiste exactamente la instrucción en clase Primaria de Ciencia Cristiana?
Christiane: La instrucción en clase Primaria es una magnífica oportunidad para acercarse a Dios y aprender a sanar como Jesús sanaba. Es un curso de doce días en el que los estudiantes profundizan su estudio del capítulo “Recapitulación” de Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras por Mary Baker Eddy. “Recapitulación” es como un resumen de todo el libro, y es en realidad el libro de texto que usó la misma Mary Baker Eddy cuando enseñaba sus clases. (Se obtuvieron los derechos de autor del mismo en 1870.) Es un período durante el cual uno idealmente sólo se concentra en la clase, dedica doce días a eso, y no realiza ninguna otra actividad durante ese tiempo.
¿Pueden darnos un ejemplo de una de las preguntas que trata la clase?
Tom: Claro que sí. “¿Qué es Dios?” “¿No existe el pecado?” “¿Qué es el hombre?” En ese capítulo hay 24 preguntas. Y a mi parecer la instrucción en clase se podría considerar en dos niveles. Uno sería como un glorioso amanecer del pensamiento en el cual Dios se manifiesta a través de la enseñanza, de la actividad del maestro, y así sucesivamente. Hay otra manera de verlo, y es que Dios es el Creador de todo lo que existe, y que toda actividad es una actividad de Dios. De modo que, la instrucción en clase es realmente Dios revelándose a Sí mismo, no sólo a la consciencia humana, sino Dios revelándose a Sí mismo a Él Mismo, y el hombre reflejando esa revelación.
Christiane: Y el mensaje de Dios viene individualizado para cada estudiante, de manera que cada uno pueda comprenderlo y hacerlo práctico para él mismo.
Rebecca: El capítulo “Recapitulación” que escribió la Sra. Eddy puede considerarse como el fruto del profundo sondeo que ella hizo de la Biblia, todo lo que ella recogió de su estudio de la Biblia como un documento, como la instrucción para sanar.
Si alguien está pensando en tomar clase, ¿qué debe hacer para iniciar el proceso? ¿A dónde va? ¿Cómo encuentra un maestro?
Rebecca: Yo pienso que la idea de tomar esta clase surge porque en realidad Dios está obrando en nosotros, y la decisión de dar los pasos para hacerlo es nuestra respuesta al escuchar la instrucción y la guía de Dios. Así que pienso que cuando alguien tiene esa idea, es muy importante reconocer que es la idea de Dios y, por lo tanto, es completa y perfecta en todo sentido.
Tom: Cuando Dios nos habla, pienso que lo primero que tenemos que hacer es orar: “Dios mío, ¿qué quieres que haga?” Eso hizo Pablo cuando todavía se llamaba Saulo. Él tuvo esa gran experiencia en la que Dios lo sacudió y liberó del mal camino por el que iba. Y lo primero que hizo Saulo fue preguntar: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?” 1 Y cuando alguien comienza a pensar: “A mí me gustaría tomar instrucción en clase Primaria”, una de las primeras cosas que puede hacer es decir simplemente: “Muy bien, Dios mío, guíame”.
Rebecca: A veces la gente piensa de inmediato en los pasos humanos que deben dar, a dónde dirigirse, qué maestro o lugar es el más conveniente. Pero si uno empieza con la oración, deja de lado algunos de esos pasos, y escucha la dirección de Dios durante todo el trayecto hasta la clase, y después de ella. En mi caso, no comencé recurriendo a la lista de maestros en el Christian Science Journal, ni pensé en el lugar donde tomaría la clase. La idea me llegó y sentí lo que Dios me estaba indicando. Pero no hice nada. Me quedé guardando esa idea en mi pensamiento y oración. Luego un día concurrí a una reunión en la que participé, y escuché a un orador, y tuve ese breve pensamiento intuitivo: “Este es el camino, andad por él”. 2 Entonces me fijé en el programa de actividades para averiguar el nombre del maestro. Todo esto se me presentó de una manera muy fácil. Simplemente escuchar la guía de Dios, me libró de tener que hacer una larga búsqueda. Y creo que eso le pasa a muchas personas cuando esta idea viene de Dios: tiene su propia forma de presentarse.
Tom: Otro factor es el silencio. Una de las equivocaciones que algunos cometen cuando piensan en tomar instrucción en clase es que lo hablan con otros, y les preguntan a los amigos que han tomado clase. Para mí, esa no es la mejor forma de hacerlo. Es muy bueno guardar silencio y permitir simplemente que Dios nos hable.
Christiane: Y si esta idea se presenta y durante un tiempo no pasa nada, podemos saber que Dios está obrando el bien y el propósito correcto en nosotros. Es importante continuar guardando la idea y no permitir que las experiencias de los demás influyan en tu decisión.
Recuerdo que cuando pensé por primera vez en la instrucción en clase Primaria, mi hermana había tomado la clase antes de irse al exterior para vivir con su esposo. Yo también estaba por dejar los Estados Unidos para ir a vivir con mi marido, y pensé: “Voy a hacer lo que hizo mi hermana”. Solicité clase a una maestra, pero ella no pensó que yo estaba preparada. Así que lo dejé de lado, y no fue sino hasta varios años más tarde que, como Rebecca, escuché una charla y fui guiada al maestro apropiado para mí en ese momento. Una querida amiga hace poco me dijo que no se trata de querer tener o buscar un maestro, sino de escuchar para saber a qué maestro elegir. Reitero, Dios nos habla.
Rebecca: En el capítulo “Enseñanza de Ciencia Cristiana”, por la Sra. Eddy, hay una frase a la que recurro con frecuencia cuando pienso en la instrucción en clase Primaria: “El amor inspira el camino, lo ilumina, lo designa y va adelante en él”.3
Tom: Hay otro aspecto sobre este mismo tema del que la Sra. Eddy habla en el Manual de La Iglesia Madre acerca de la enseñanza de Ciencia Cristiana. Ella escribió que “los miembros de La Iglesia Madre que estén autorizados por sus Estatutos para enseñar Ciencia Cristiana, no deberán solicitar, ni hacer o permitir que otros soliciten, alumnos para sus clases. Ningún miembro de esta Iglesia deberá aconsejar que no se tome instrucción en clase de Ciencia Cristiana”. 4
Pienso que ese es un punto interesante en lo que se refiere a la manera en que los maestros anuncian que son maestros, mientras que al mismo tiempo se cuidan de no solicitar estudiantes.
Tom: Digamos que llamas a un maestro, tal vez encontraste su nombre en la lista que se anuncia en el Journal o en Internet. Tal vez el maestro te haga preguntas sobre tu interés en la Ciencia Cristiana, cómo la estudias, qué actividad desarrollas en ella, y el amor que sientes por esta Ciencia, así como tu deseo de tomar instrucción en clase, y porqué lo llamaste. No obstante, el maestro nunca te diría: “¿Quieres hacer una solicitud para estar en mi clase?”, ni tampoco insinuar sutilmente al alumno para que envíe su solicitud a ese maestro. Aquí lo que se necesita grandemente es la guía de Dios, y no la atracción personal. Y los maestros que se mantienen alertas cuidan de que sus alumnos no recomienden a otros que tomen clase con ellos.
Rebecca: Hay un artículo corto en La Primera Iglesia de Cristo, Científico, y Miscelánea, donde la Sra. Eddy habla sobre ese tema: “Los estudiantes que estén preparados para dar este paso [es decir tomar instrucción en clase] deberían estar alertas ante la red astutamente tendida y arteramente escondida para impedir su progreso en esta dirección”. 5 Ningún maestro alerta va a querer interferir con lo que Dios ha establecido para ese alumno. En esta decisión —que Dios desenvuelve— no hay lugar a que haya presión alguna ni que entre la voluntad humana.
¿Cuáles son algunos de los móviles para tomar instrucción en clase Primaria?
Christiane: Bueno, tal vez alguien quiera tener más éxito en sus negocios, y así será, como resultado de la clase. Pero ciertamente eso solo no sería el único mensaje que Dios nos daría. Queremos seguir el ejemplo de Cristo Jesús en su obra sanadora y, por lo tanto, queremos aprender más acerca de la Ciencia de la curación que él demostró con tanta perfección. Existen estas leyes de curación divinas que podemos aprender y practicar, y ayudarnos a nosotros mismos, pero también podemos ayudar a otros que quieran ese tipo de ayuda mediante la oración.
Tom: ¡En esa clase podemos aprender a ser sanadores!
Rebecca: Creo que aun después que comienza la clase, el maestro y el alumno tienen que seguir apoyándose en la oración. Alguno puede pensar que está en esa clase por una razón en particular, y es posible que no sea el motivo más puro, pero a través de la enseñanza misma y la oración del maestro, así como la receptividad del alumno, ese motivo puede ser elevado y refinado a medida que se acerca la clase, durante la clase y después de ella. Recuerdo que al llenar mi solicitud para tomar instrucción en clase Primaria, una de las preguntas era: “Si recibe llamadas, ¿consideraría entrar en la práctica de la Ciencia Cristiana tiempo completo?” Y la verdad es que nunca se me había ocurrido entrar en la práctica. Así que cada año me siento más agradecida porque el maestro no tuvo en cuenta mi respuesta, sino que escuchó a Dios y me aceptó en la clase, aunque yo en aquel momento en lo que menos pensaba era en ser practicista.
¿Cuáles son los requisitos para tomar instrucción en clase?
Tom: Estaba leyendo sobre eso en el Manual, y encontré que la Sra. Eddy es ambiguamente específica, si es que puedo usar esa frase. Ella dice: “Los Científicos Cristianos que sean maestros deberán escoger cuidadosamente como alumnos sólo a aquellos que tengan buenos antecedentes y muestren inclinación promisoria por la Ciencia Cristiana”. 6 Pero en ninguno de sus escritos ella define “buenos antecedentes e inclinación promisoria”, con tantas palabras, de manera que está en manos del maestro y del alumno comprender el espíritu de eso. El maestro necesita mirar en el corazón, y el alumno también tiene que mirar el corazón del maestro.
¿Qué tipo de relación ha de tener un estudiante con su maestro después que termina la instrucción en clase?
Christiane: Bueno, el maestro siempre estará disponible para el alumno, y el alumno debe mantenerse en comunicación con el maestro. También hay una asociación que está formada por los alumnos de un maestro. Dicha asociación celebra una reunión anual con el maestro, durante la cual se profundizan los temas enseñados. Durante la misma, el maestro trae ejemplos de curación, los alumnos participan y aportan sus propias experiencias, demostrando cuánto han progresado. Se trata de una relación muy estrecha, pero no está basada en la personalidad del maestro. Está basada en el hecho de que el maestro y el alumno juntos siguen escuchando a Dios y creciendo espiritualmente.
Puede que alguien piense: “Bueno, yo puedo leer y estudiar la Biblia y Ciencia y Salud, y estudiar el capítulo ‘Recapitulación’ por mi cuenta. Hasta puedo hablar con otros sobre lo que estoy aprendiendo, así que ¿qué ventajas tiene encontrar un maestro y tomar esta clase?”
Tom: Esa es una pregunta muy interesante porque actualmente hay unos 200 maestros en el mundo, y el número máximo de alumnos que un maestro puede enseñar cada año es 30. De modo que si multiplicamos 200 por 30, ¿qué obtenemos? Seis mil —seis mil personas al año pueden tomar clase; no quiero decir que eso es lo que está ocurriendo, pero ese es el máximo. Pero en el mundo hay unos 6800 millones de personas. Así que es numéricamente imposible que todas ellas puedan tomar instrucción en clase Primaria. La Biblia dice: “Todos los hombres… vengan al conocimiento de la verdad”. 7 De manera que tiene que haber por lo menos otro sistema para aprender esta verdad maravillosa. La Sra. Eddy menciona la experiencia de la auto instrucción, la preciada experiencia de tomar este libro en nuestras manos y permitir que irradie en nuestro corazón. El libro se transforma en nuestro maestro, y la Sra. Eddy es nuestra maestra, y Cristo Jesús es nuestro maestro. Esa es una manera muy práctica y eficaz de aprender esta Ciencia sin tener instrucción en clase. Y aquellos que estudian este libro de esa manera pueden llegar a ser maravillosos trabajadores en la Ciencia Cristiana, y realizar grandes obras sanadoras de todo tipo.
Christiane: No obstante, reunirse en una clase tiene una disciplina que es muy útil. Hay también una camaradería en la asociación de estudiantes que les permite avanzar juntos, apreciar la labor los unos de los otros. Y, por supuesto, tomar instrucción en clase es muy útil para entrar en la práctica pública. Esa es una decisión personal.
Tom: La instrucción en clase también es eficiente en comparación con la autoinstrucción. El maestro tiene un programa de enseñanza, y lo ha estudiado con la idea de impartir esta profunda metafísica al alumno. Por lo general, en 12 días con el maestro el alumno puede lograr lo que podría tomarle considerablemente mucho más tiempo si lo hiciera por su propia cuenta.
Rebecca: El maestro que sigue la descripción de su labor en el Manual ve que en última instancia, su trabajo consiste en remitir a sus alumnos a la enseñanza, a los libros. Las palabras que utiliza la Sra. Eddy son que el maestro debe “recomendarles que estudien la Biblia y Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras” 8 como ayuda para su progreso espiritual.
¿Podrías comentar sobre el papel que cumple la curación mientras estás en la clase?
Christiane: Es posible que el estudiante haya tenido una curación espiritual antes de la clase, y puede que se pregunte: “¿Cómo puedo ayudar a otros a sanar?” Entonces, habrá ese deseo de comprender cómo se produjo esa curación. Durante la clase, aprenden a estudiar, a sanar, a comprender a Dios cada vez mejor. Uno también comparte experiencias de curación con sus compañeros. Pero uno no quiere tomar la clase si está buscando sanarse de alguna condición, y si dicha condición puede impedirte concentrarte en lo que estás haciendo. El propósito no es sólo sanarse de algo. El propósito para tomar instrucción en clase es aprender a sanar, aprender lo que Dios es, aprender lo que es el reflejo de Dios, aprender cómo sanaba Cristo Jesús. Pero si el motivo es superar alguna enfermedad específica, el maestro y el alumno tendrán que resolver eso y ver si esa dificultad le impediría al alumno poner su atención en la enseñanza y en la alegría de aprender.
Rebecca: Bueno, en cierto sentido, Chris, en la instrucción en clase uno aprende acerca de toda la fuerza y el poder de Dios, y a no ser tan ingenuo de pensar que parece haber otro poder que pretende obrar oponiéndose a Dios. Cuando uno toma consciencia de eso, equipado con el tratamiento, puede sin temor alguno vencer esa creencia.
Christiane: Sí, estás aprendiendo a ver lo que esta resistencia —el magnetismo animal— pretende ser. Que pretende ser un poder. Y lo que pretende hacer es paralizar la actividad del bien, esto es, la espiritualización del pensamiento, por ejemplo, mediante la instrucción en clase Primaria. Y tal como dijiste, Rebecca, lo que debemos hacer en respuesta es comprender que Dios tiene todo el poder.
¿Qué haces si tu maestro fallece? ¿Qué ocurre con la clase, y con la asociación?
Tom: Puedes continuar obteniendo mayor comprensión espiritual y teniendo demostraciones. La experiencia de tu maestro no interrumpe de ninguna manera ese proceso, como tampoco se interrumpe ese proceso para tu maestro después de su fallecimiento.
Rebecca: Haces lo que tu maestro te enseñó, es decir, recurres a tu verdadero maestro, que es la Palabra de Dios, la Verdad que es revelada en los escritos de la Sra. Eddy y en la Biblia. Continúas con esa misma ley.
Tom: Existe a menudo un afecto muy cálido y perdurable entre maestros y alumnos. La muerte del maestro puede ser algo muy desalentador para el alumno. Pero el dolor no es una vía para el progreso espiritual, como tampoco lo es el apego personal. De manera que tarde o temprano tenemos que superarlo. Pienso que la Sra. Eddy nos da la manera de superarlo porque establece la continuidad de la asociación misma. Ella afirma: “Las asociaciones de los maestros leales se reunirán anualmente”. 9 Y ella no dice que el maestro tiene que estar allí. De hecho dice que si el maestro deja a los alumnos, ya sea porque se jubila o fallece, o lo que sea, la asociación continúa. Entonces ¿qué hacen los alumnos? Sostienen esa asociación, y buscan la forma de continuar su propio progreso espiritual y alentar eso en sus compañeros de clase.
La Sra. Eddy afirma en el Manual que los estudiantes pueden no sólo visitar las iglesias de otros estudiantes, sino que también, por invitación, sus asociaciones. ¿Qué pueden decir al respecto?
Christiane: Pienso que uno tiene ante todo un compromiso con su propia asociación, y apoyando eso y la camaradería que se ha formado entre ustedes por haber sido enseñados por el mismo maestro, la asociación continúa creciendo espiritualmente. No hay ninguna razón para que esa asociación deje de crecer. Es de estas asociaciones que surgen los practicistas, los Lectores de sus iglesias, y aquellos que participan en las actividades de su iglesia filial.
Rebecca: Pienso que consiste en mantenerse aferrado a esa idea que Dios puso en el corazón del alumno para que asistiera lealmente a la clase y a la asociación. El alumno jamás puede ser desarraigado ni despojado de eso. Ese es su hogar espiritual, y todos sabemos que nada se comparar a la comida casera. Si bien es maravilloso poder salir, no hay como estar en casa. Y cuando valoramos ese sentimiento interior que es realmente entre nosotros y Dios y lo que Dios con tanto cuidado y amor nos está dando, entonces nos sentimos satisfechos, y también sentimos la fortaleza para colaborar, y como dijo Christiane, crecer a consecuencia de eso, para ver a esa asociación, una idea de Dios, florecer.
Hoy hemos tomado citas del Manual. Se podría decir que ese libro es una declaración del designio que Mary Baker Eddy dio a su Iglesia, entonces, ¿podrían comentar acerca de cómo la instrucción en clase Primaria de Ciencia Cristiana entra dentro del designio que ella estableció, con la intención o enfoque específico en la curación?
Rebecca: Bueno, en cierto sentido, la asociación desarrolla o trae a toda la Iglesia de la Ciencia Cristiana trabajadores que están espiritualmente educados e iluminados y activos, de manera que es una forma de proveer al mundo de sanadores.
Tom: La Sra. Eddy dice en Ciencia y Salud que “Jesús estableció su iglesia y mantuvo su misión sobre la base espiritual de la curación mediante el Cristo”. 10 La curación es el fundamento de la Iglesia de Cristo, Científico. De modo que se plantea la pregunta: ¿qué sustenta la curación? La respuesta es que la consciencia espiritual sustenta la curación, que cuando somos capaces de contemplar la enfermedad y ver la realidad espiritual, podemos sanar. Pero eso plantea otra pregunta: ¿Qué sustenta la espiritualidad? Bueno, la gente asiste a la escuela para aprender cosas, pero si no estudian no aprenden mucho. Lo mismo ocurre con la Ciencia Cristiana. Se requiere de estudio, del sincero esfuerzo de aprender la Ciencia Cristiana. La Sra. Eddy escribió a sus lectores: “Leed ese libro desde el comienzo hasta el fin. Estudiadlo, meditadlo”. 11 Ella esperaba que sus estudiantes realmente trabajaran para ser Científicos Cristianos, a fin de que su sentido espiritual aumentara, así como su habilidad para sanar. Y la instrucción en clase es parte de ese proceso. Ayuda a que nuestra comprensión espiritual se profundice, enriquezca y fortalezca, de manera que todos podamos beneficiar al mundo.
Rebecca: Y ¿no crees, Tom, que la continuación de las reuniones de asociación anuales es realmente para mantener eso vivo, y conservar firmemente encendidas esas brasas del deseo y la disciplina de sanar, y sostener en alto los brazos los unos a los otros, así como para alentar y compartir el fruto de un año de trabajo entre sí? Es una educación continua en el mejor sentido.
Dejemos a nuestros lectores con algunos de los beneficios más importantes que encierra tomar instrucción en clase en la Ciencia Cristiana.
Rebecca: Uno de los principales beneficios es que ofrece la oportunidad de que una persona sea completamente reeducada en las cosas espirituales, y deje de lado las nociones y teorías que tenía formadas anteriormente. Es como un renacer.
Tom: Yo pienso que es una forma eficiente y sistemática de acercarse más a Dios. Pero quizás lo más importante, es llegar verdaderamente a saber en lo profundo de nuestro ser que uno está más cerca de Dios, no de simplemente tener la esperanza teórica de que lo está, sino de estar positiva e incuestionablemente convencido de que uno ha tocado el borde del manto de Cristo, y está viendo las cosas desde una perspectiva espiritual, como realmente son, lo cual es un beneficio muy importante.
Christiane: Y estarán llevando toda esta inspiración, esta comprensión de Dios y la comprensión de lo que Jesús hizo por nosotros, a sus trabajos, cualesquiera sean. Ya sea que lleguen a ser practicistas de la Ciencia Cristiana, el presidente de una compañía o un ama de casa, este estudio hará una diferencia en la manera que enfrentan cada día.
1 Hechos 9:6. 2 Isaías 30:21. 3 Ciencia y Salud, pág. 454. 4 Manual, pág. 87. 5 Miscelánea, pág. 241. 6 Manual, pág. 83. 7 Véase 1 Timoteo 2:4. 8 Manual, pág. 83. 9 Manual, pág. 84. 10 Ciencia y Salud, pág. 136. 11 Ibíd., pág. 559.