Por Maryl Walters
Probablemente todos hemos sentido que en cierto momento hemos sufrido injusticias. La respuesta natural es una reacción de algún tipo – a veces dura – y puede que estemos llenos de enojo y resentimiento. Se nos ha dicho que debemos “perdonar y olvidar”, pero eso a veces parece tremendamente difícil de hacer.
¿Por qué perdonar? El perdón es una poderosa expresión del Amor. Tiene un poder sanador y transformador en el que perdona, cuando finalmente se logra. Pero ¿qué que tal si en primer lugar no reaccionamos? ¿Es posible evitar el enojo o resentimiento que se alberga? Algo en que he estado trabajando – pero no me ha sido fácil – es practicar el perdón instantáneo.
Por ejemplo, cuando alguien se nos cierra cortándonos el paso en el tránsito, instantáneamente perdonar al conductor. Cuando un amigo actúa sin tener en cuenta tus sentimientos, cuando un miembro de la familia olvida algo importante, de nuevo, perdonar instantáneamente. ¿Cuánta preocupación e inquietud se evita? Es como deshacerse un montón de cargas pesadas, o nunca cargarlas en primera instancia.
El mesmerismo de la mala voluntad y el resentimiento nos tiene en guerra con los demás, pero la Ciencia Cristiana nos enseña que esa guerra es solamente con nosotros mismos. La fundadora de El Heraldo, Mary Baker Eddy, escribió acerca del perdón: “La primera lección a aprender es la de conocerse a sí mismo; al que haya hecho esto, le será natural, por la gracia de Dios, perdonar a su hermano y amar a sus enemigos” (Escritos Misceláneos 1883-1896, pág. 129).
Escuché esta definición sobre el perdón de un nativo de Estados Unidos: es sacar la el error de otra persona afuera nuestro tu corazón. ¿No es una forma sensacional de mirar al perdón? A veces es un gran esfuerzo hacer eso. Pero aún mejor sería en primer lugar no dejar entrar el error de una persona en nuestro corazón, y eso requiere perdón instantáneo. Significa no rumiar o reaccionar ni siquiera por un minuto. ¿He tenido éxito con esto? Solo unas pocas veces. Pero esos momentos son como la luz brillante del sol abriéndose paso en un día nublado.
No es que el perdón obre como una luz que se enciende en un detector de movimiento: Primero hay movimiento, y luego la luz se enciende; primero alguien tiene que merecer nuestro perdón, y entonces los perdonaremos. No. El verdadero perdón, como la luz del sol, se vierte incondicionalmente. Como la luz del sol, el verdadero perdón brilla sobre todo sin excepción.
Un ejemplo que inspira de este tipo de perdón poderoso e instantáneo se encuentra en el relato de un ministro Bautista Afroamericano, el Reverendo Wade Watts, director estatal del NAACP. Después de que el Ku Klux Klan quemara una cruz enfrente de su casa y prendiera fuego a su iglesia, Watts desafió a un debate al gran dragón del Ku Klux Klan. Durante el debate, el miembro del Klan, Johnny Lee Clary, se comportó con odio hacia el ministro, llamándolo con nombres despectivos y sometiéndolo a feroz abuso verbal. Watts respondió constantemente con humor, perdón y amor.
Algún tiempo después del debate, el ministro falleció. En su funeral, su pequeña iglesia estuvo repleta con 600 personas, y el discurso de despedida lo dio el que antes fue gran dragón. Clary contó cómo el comportamiento del ministro en aquel debate había cambiado su vida. Dijo: “Cuando lo odié, él me amó y a cambio me perdonó. Cuando lo difamé e insulté, él fue compasivo, comprensivo, indulgente”. A causa de esto Clary dejó el Klan. La manipulación mental y distorsión de esa forma de pensar fueron derrotadas por el perdón y amor instantáneos de Watt.
Si sientes que no puedes lograr ese amor que se necesita para perdonar , tengo buenas noticias para ti: ¡no tienes que actuar con tu propio amor! Puedes utilizar el amor de Dios. El perdón siempre es posible si estás utilizando el amor de Dios. El ejemplo de la forma en que Jesucristo perdonó cuando fue crucificado nos deja una enseñanza. En vez de decir “Los perdono”, dijo, “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lucas 23:34, Nueva Versión Internacional).
El perdón no significa consentir el mal comportamiento. La gracia del perdón viene cuando podemos ver más allá del comportamiento incorrecto, al hombre y la mujer creados por Dios, empezando por nosotros mismos. Todos somos creados a imagen de Dios, el Amor divino. Así que todos somos capaces del perdón instantáneo.
Esta traducción de un artículo religioso del Christian Science Monitor titulado en inglés “Instant forgiveness?” , es la dedicada y desinteresada labor del cuerpo mundial de traductores y revisores voluntarios de El Heraldo de la Ciencia Cristiana.