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EXPLORAR – INSPIRAR – SANAR

Restauración de la Tierra después de desastres

Visto desde un satélite, nuestro planeta se ve fascinante. No obstante, la vista desde un sendero por el que iba caminando hace poco, era mucho más que fascinante, era inspiradora. Me hizo preguntarme si es posible rescatar a la naturaleza de las cosas que la despojarían, y restaurar la hermosura de la Tierra, y no sólo en el Golfo de México, sino alrededor del mundo. En mi corazón, conozco muy bien la respuesta: Sí, es posible. A través de la práctica de discernir la realidad espiritual de la creación de Dios, todos podemos ver el remedio eficaz que brinda la oración.

¿No es acaso inspiradora la belleza de la naturaleza, pues, alude a la presencia y majestuosidad de Dios? Los antiguos profetas discernieron esto. Como pregunta el libro de Jeremías en la Biblia: “¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?” (23:24). Dios es el Espíritu divino. La creación de Dios, si ha de ser discernida correctamente, debe verse desde una perspectiva espiritual, en la forma en que Dios la hizo en realidad. Cristo Jesús dijo, como consta en el Evangelio según Juan: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (4:24).

A través de un sentido espiritual de las cosas, percibimos, aunque a veces sólo débilmente, la creación grandiosa del Espíritu divino. En lugar de buscar a Dios en la apariencia material de las cosas, encontramos a Dios y a Su creación espiritual cuando empezamos a razonar partiendo de la base de que el Espíritu divino es la única realidad. Entonces valoramos más profundamente las cualidades espirituales de Dios, expresadas en la magnificencia, solidez y belleza de la naturaleza.

Saber que la creación de Dios es sustancial —o, para ser más precisos, espiritualmente sustancial— nos da una base eficaz desde donde orar cuando oímos hablar de los desechos de minería venenosos y los derrames de petróleo, de la deforestación en Sudamérica, África y Asia. ¿Por qué razón contribuye la oración a la curación del medio ambiente? Porque la experiencia humana es el resultado de cómo piensa la gente. En otras palabras, nuestra calidad de vida está determinada por la calidad de nuestro pensamiento. Y la oración, al discernir la realidad espiritual, ilumina y purifica el pensamiento humano.

En sincera oración, podemos humildemente reconocer el hecho de que Dios es el único poder, y, por lo tanto, puede convertir en inofensivas tanto las equivocaciones como los impulsos destructivos. Ningún desastre puede abusar o agotar la actividad de la ley de Dios que gobierna Su creación enteramente espiritual. Saber esto no resta importancia al desastre, sino que hace que el poder basado en la divinidad, tenga un efecto en las necesidades humanas. Por ejemplo, cuando Jesús y algunos de sus discípulos estaban atravesando el Mar de Galilea, una repentina y peligrosa tormenta amenazó con hundir la embarcación. Con un “Calla, enmudece” Jesús reprendió con autoridad a la tormenta. El poder detrás de la ley divina comprendida, manifestando la verdad de la creación armoniosa de Dios, permitió a Jesús hablar con esta autoridad. El relato de la Biblia en el Evangelio según Marcos luego dice: “Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza” (4:39).

Podemos seguir el ejemplo de Jesús y orar por los desastres humanos (y los llamados naturales), tanto los que se producen repentinamente como los que parecen ocurrir gradualmente. Saber que no dependemos tan solo de las acciones humanas para encontrar soluciones, sino de la única y verdadera causa y Creador, nuestro Padre-Madre Dios, nos da una base segura y espiritual para restaurar o mantener la belleza y pureza de la Tierra. La bondad infinita de Dios no puede jamás agotarse, ni se puede hacer mal uso de ella.

http://www.marybakereddylibrary.org/mary-baker-eddy escribió esto en su obra principal, “Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras”: “Las cosas eternas (las realidades) son los pensamientos de Dios tal como existen en el reino espiritual de lo real. Las cosas temporales son los pensamientos de los mortales y son lo irreal, siendo lo opuesto a lo real o lo espiritual y eterno” (pág. 337). La creación espiritual y perfecta de Dios es aquella de la cual todos dependemos, y hacia esto apunta la magnificencia de la naturaleza cuando se ve desde la perspectiva correcta. Desde lo más simple hasta lo más majestuoso, los mares, las montañas, los animales, todos aluden al lugar permanente que ocupa cada idea espiritual y buena en la creación divina, reflejando y expresando a Dios constantemente.

Publicado originalmente en el Christian Science Monitor, 11 de mayo de 2010. Título en inglés: "Restoring the Earth after disasters". Esta traducción es la labor de un traductor voluntario.

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