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Violencia y la capa de invisibilidad de la gracia de Dios

Durante la crisis de los misiles en Cuba, nuestra escuela primaria tenía que hacer simulacros de seguridad. Practicábamos escondernos debajo de los escritorios o sentarnos contra la pared en los corredores. Cómo es que se suponía que ese tipo de medidas nos salvaría de un ataque de misiles, todavía no he podido desentrañar. Pero esta actividad hacía que las autoridades a cargo sintieran que estaban haciendo algo por mantener a los niños fuera de peligro.

Pero el mantenerse a salvo durante un ataque violento no es el resultado de esconderse debajo de un pupitre. La verdadera seguridad viene de Dios.

Quizás los más recientes simulacros en las escuelas en México sean más prácticos. Se les enseña a los niños a tirarse al piso y cubrirse la cabeza al escuchar el primer disparo de un arma de fuego. Puede que esto sea útil, tanto en la escuela como en la comunidad. Más de 5000 mexicanos han muerto en situaciones violentas que tienen que ver con la droga en los primeros seis meses de 2010, por lo que la preocupación de ser baleado por accidente es ahora evidente en la sociedad. Tales temores no se reducen sólo a México. Tiroteos inesperados estallan demasiado a menudo en Estados Unidos y en otros países, agarrando desprevenidos a niños y ciudadanos inocentes.

Protegernos de la violencia es sin duda una prioridad. Tomarse el trabajo de proteger a otros de la violencia puede ser una bendición; la oración puede ayudarnos a prevenir la violencia. Afirmar mentalmente que no puede haber impulsos violentos es una oración simple y efectiva.

He orado con estas ideas: “Padre Celestial, oro para que no hayan impulsos violentos en mi corazón, ni en el corazón de nadie, en México o en el mundo. Elimina la venganza del pensamiento humano. Dale a cada uno la sabiduría y el valor moral necesarios para vencer los pensamientos y las acciones malas.

Tal oración no es ingenua, sino que apoya el poder divino del bien que puede atravesar las capas de arrogancia y temor. Dios es el divino poder y la fuente de la gracia operando en cada corazón humano, que neutraliza los pensamientos destructivos. Las personas que oran pueden hacer uso de este poder divino, ayudando así a crear un escudo de seguridad alrededor de los hijos de Dios.

Cuando estalló un tiroteo en el barrio donde quedaba la guardería a la que iban sus nietos, una Científica Cristiana de México, que es mi amiga, comenzó a orar muy fervorosamente por la seguridad de los niños. Ella persistió en afirmar la presencia de Dios, la autoridad y gobierno supremos de Dios. Varias horas más tarde, ella se enteró de que los hombres armados habían entrado al jardín de infantes, sólo para encontrarse con que los maestros habían –sabia y silenciosamente—sacado a los niños del local, a través de una puerta lateral. Ningún niño había sido herido ni tomado como rehén

La oración puede ser una fuerza mental efectiva para el bien, que se opone a la fuerza física. Al orar por mí misma, por México, y por mi propia comunidad, he incluido esta idea de la Biblia en mis oraciones: “poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” (2 Corintios: 9: 8). México y los mexicanos son capaces de vencer la violencia a través de la gracia de Dios. La gracia está presente ahí mismo donde el mal parece estar. La gracia, de acuerdo a la concordancia bíblica de Strong, es “la divina influencia en el corazón, y su reflejo en la vida.”

El Cristo es la presencia de la gracia reflejada en vidas armoniosas. El Cristo es la influencia divina que da esperanza a los desesperanzados, y transforma aun a los corazones más intransigentes. Dios es capaz de hacer multiplicar la gracia hasta que cada corazón haya sido tocado y se haya llenado de esta divina influencia. El bien que es duradero y abundante ciertamente viene a través del Cristo, el divino mensaje de Dios a la humanidad. El Cristo, lleno de la gracia de Dios, protege lo que es bueno. El Cristo, envuelto en la gracia de Dios, le proporciona a todos el medio por el cual llenarse del bien.

Si la violencia estalla a pesar de todas nuestras oraciones, oro por la invisibilidad del bien en la faz del mal. Mary Baker Eddy, la autora de Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras, escribió sobre “lo que es invisible para el pensamiento no inspirado” (p. 573). Tal como un objeto puede ser “invisible” en medio de la niebla, de igual forma un hijo de Dios inocente puede ser invisible para aquellos que están sumergidos en la neblina del egoísmo, la venganza, o el temor.

Quizás fue esta capa de invisibilidad la que le permitió a Jesús pasar inadvertido en medio de una muchedumbre violenta y enojada. Quizás fue esta misma capa de invisibilidad divina la que le permitió a los niños de México escapar sin ser vistos mientras decenas de hombres armados batallaban en las calles a su alrededor. Orar para saber que el bien es invisible al mal puede ayudar a los inocentes a pasar inadvertidos y sin ser heridos, hasta encontrar un lugar seguro.

Sin importar lo que diga el noticiero, el impulso del amor de Dios suaviza los impulsos violentos. La gracia abundante de Dios está abrazando y protegiendo a cada uno bajo el manto de seguridad divino.

Tomado del Christian Science Monitor, 21 de Julio de 2010

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