Por Wendy DesAutels
Desde la semana pasada, mi corazón ha estado todos los días en oración por los 33 mineros chilenos atrapados, y por sus familias y los rescatistas. Luego de recibir la alegre noticia de que estaban a salvo, tras estar 17 días en esa estrecha caverna, vino casi de inmediato la noticia deprimente de que su eventual rescate tomaría hasta 4 meses. Cientos de metros de roca y capas de tierra potencialmente inestables, deben ser cuidadosamente taladrados y removidos para poder crear un hoyo lo suficientemente grande como para poder sacar a los hombres sin peligro.
También se hicieron predicciones acerca de los muchos desafíos físicos y psicológicos que podrían tener que enfrentar los hombres mientras esperan ser rescatados. El Ministro de Salud de Chile, ya avanzada la semana, reportó: “Pensamos que a la euforia inicial de haber sido encontrados, le puede seguir un período de depresión y angustia… Sería ingenuo pensar que ellos pueden mantenerse con ese espíritu.”
Sin embargo, hay una manera diferente de ver la situación en Chile –una que nos ayude a orar a favor de los mineros. Una que nos permita ver el poder de Dios ahora mismo al alcance de la mano, el cual está sosteniendo, defendiendo, protegiendo y manteniendo la paz, la salud y la armonía de esos hombres. La Ciencia Cristiana, fundada en las enseñanzas y demostraciones de Cristo Jesús, revela que Dios es Todo –todo poder, toda presencia, todo amor, toda sustancia verdadera y toda conciencia verdadera. Todo espacio que parece estar ocupado por el temor, preocupación y especulación, puede ser llenado por este sentido de Dios y con la comprensión de que no hay ningún lugar sobre la tierra donde Él no se encuentre a mano para confortar y sostener a la humanidad.
Al captar la profundidad y amplitud de la totalidad de Dios, el Salmista escribió, “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?” La Biblia “The Message” provee una inteligente interpretación de este pasaje y los siguientes… “¿Hay algún lugar al cual yo pudiera ir para evitar tu Espíritu o para estar fuera de Tu vista? ¡Si subo a los cielos, allí estás tú! ¡Y si voy por debajo de la tierra, allí estás!”… Entonces me digo a mí mismo, ‘¡Oh, Él me ve aún en la oscuridad!’ ¡Por la noche estoy inmerso en la luz! (Salmo 139:7, 8, 11) En nuestras oraciones por lo mineros podemos comenzar con la sencilla verdad de que ellos no pueden ser separados del amor de Dios. Este amor fluye continuamente desde su fuente ilimitada y llena con luz y esperanza aún la atmósfera física o mental más oscura.
Hubo un momento durante el ministerio de Jesús, en el cual, luego de haber sanado a un niño de una enfermedad mental, él les dijo a los allí presentes: “si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.” (Mateo 17:20). Esta promesa es aún hoy cierta para toda la humanidad. El saber que todo buen resultado es posible para el Dios Todopoderoso, nos posibilita orar por esta situación, manteniendo el pensamiento elevado a los hechos espirituales, en lugar de estar enterrados bajo el peso de la duda y el temor.
Una definición de “fe” que estuve considerando últimamente es la de tener “gratitud por anticipado”. La fe es una confianza inquebrantable en el bien, incluso, en ocasiones, antes de ver o conocer el resultado de una situación en particular. Jesús demostró este tipo de fe cuando agradeció a Dios por adelantado por levantar a Lázaro de la muerte. (ver Juan 11:41-44) Siguiendo el ejemplo de Jesús, podemos agradecer a Dios, el Amor infinito, por escuchar nuestras oraciones a favor de nuestros hermanos y hermanas ahora y siempre.
La fe en Dios como Mente divina, nos capacita para estar agradecidos ahora mismo por el desarrollo de los inteligentes esfuerzos de rescate que se están realizando y por la protección ante las penurias mentales y físicas de cada uno de los involucrados. Mary Baker Eddy, quien descubrió y fundó la Ciencia Cristiana escribió: “Tus pretensiones insisten en que hay algo más que la Mente única, más que el único Dios; pero en verdad yo te digo que Dios es Todo-en-todo, y nunca es posible estar fuera de Su unicidad.” (Unidad del bien, pág. 24)
Nuestra fe activa, nuestro compromiso por alabar por anticipado a Dios por Su bondad, serán un apoyo para los esfuerzos de rescate. Ayudará a remover la montaña de temor, preocupación y especulación acerca del bienestar de los mineros y de sus familias. Ayudará a reemplazar esos temores con la confianza firme de la acción constante del bien. Juntos podemos regocijarnos en el amor protector que Dios tiene por Sus hijos, abrazando mentalmente a cada minero, rescatista y miembro de aquella comunidad, con la certeza de su libertad derivada de Dios.
Esta traducción es la dedicada labor del cuerpo de traductores y revisores voluntarios de El Heraldo de la Ciencia Cristiana.