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EXPLORAR – INSPIRAR – SANAR

Para mover una montaña de deudas

Mucha gente está preocupada ahora por cuestiones de dinero, y cada uno puede que tenga su propia manera de encarar las cosas. Algunos se fijan en sus ingresos y tal vez busquen un segundo empleo. Otros se fijan en la manera de controlar los gastos. Mi victoria sobre las deudas tomó una ruta distinta, una que fue diferente a las mencionadas.

Aunque años de lucha para ponerme al día con los gastos me enseñaron mucho, todavía encontraba que mis egresos eran más que mis ingresos. Al igual que otros, examiné mis ingresos y consideré la forma de aumentarlos. Y luego miré los gastos y también traté de disminuirlos. Pero ninguno de los dos sistemas funcionó.

Entonces un día vi claramente de que el problema no consistía en descifrar un enigma económico sino en cómo pensar acerca de mi vida en términos más espirituales. En otras palabras, en lugar de pensar en términos materiales sobre mis ingresos y egresos, necesitaba mejorar la forma en que aceptaba el amor que Dios tenía por mí, y así mejorar la manera de compartir ese amor y ser testigo de esto en mi vida. Me llevó un tiempo entender todo esto, pero en medio de esto me las arreglé para mantenerme a flote y, luego, avanzar fortalecido a medida que entendía mejor la voluntad de Dios en lo que a mí respecta.

Las necesidades económicas, así como las emocionales y las de salud, son respondidas a medida que vamos descubriendo quiénes somos como la creación de Dios, como Su pueblo que está junto a Él, a quien ama y cuida en esta vida. Hay una cita en un salmo que dice: “Reconoced que Jehová es Dios: Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado” (100:3). Por la experiencia que he pasado, ese salmo tiene un profundo significado para mí.

Mientras pasaba por estos problemas económicos, pensaba que era mía la responsabilidad de encontrar un propósito en la vida, y que la vida me recompensaría. Pero esto no me estaba manteniendo a flote. Cuando miré la vida desde un punto de vista más espiritual, comprendí que Dios me había hecho a mí y a todos como la expresión de Su bondad, con el designio de manifestar Sus cualidades divinas y compartirlas con el mundo. Este entendimiento cambió mi vida. Se convirtió en una guía indispensable para las decisiones que tomé, y me reveló una vida de mayor bienestar para mí y para los que me rodean.

Alcanzar para lograr éxito una mayor confianza en Dios que en mis propios esfuerzos, requirió que transite un camino de humildad. Tuve que ceder a nuestro Hacedor y aceptar la gloriosa vida que Él ha establecido para nosotros, en lugar de llevar la carga de tratar de hacer que las cosas anden mejor por mi cuenta. Adquirí una nueva perspectiva de vida cuando reconocí que Dios es la fuente de todo el bien y es la Mente que nos gobierna y dirige a mí y a todos. Adoptar este punto de vista transforma la vida.

Una mejor comprensión de Dios significa mucho más que tratar de ver que mágicamente desaparezcan las deudas o que aparezcan los medios para comprar las cosas que queremos. Esta comprensión nos mueve de forma que experimentamos más de la Vida divina, en la que todos somos parte del gran amor de Dios.

De acuerdo con mi experiencia, el solo tratar de eliminar las deudas o de encontrar los medios para comprar algo, aún con la ayuda divina, parece que nos deja a nosotros y a los que nos rodean sintiendo como que nos quedamos cortos. Incluso aunque no compremos en exceso, puede que todavía pensemos que nuestras vidas están definidas por esas cosas, y nos hace sentir aislados de nuestra fuente divina.

Pero a medida que aumenta nuestro deseo de recibir la dirección divina, o recibir las ideas que Dios nos da para que lo expresemos más a Él, descubrimos en mayor medida el propósito que Dios nos ha dado. Y este propósito tiene un lugar importante en Su universo, un lugar que está mantenido con todo lo que necesitamos y mucho más.

Eso es lo que encontré. Y alcancé esta comprensión con mucha ayuda de la Biblia, como también de los escritos de Mary Baker Eddy. Debido a su experiencia personal, ella pudo escribir con confianza: “Dios os da Sus ideas espirituales, y ellas, a su vez, os dan vuestra provisión diaria” (Escritos Misceláneos 1883-1896, pág. 307).

Las buenas ideas mueven montañas, incluso montañas de deudas. Éstas revelan en mayor medida la capacidad o inteligencia que Dios ha puesto en Su creación. Y así, cuando recibimos Sus ideas, experimentamos en mayor medida la vida como esa expresión del Amor divino. A medida que vivimos una vida en la que nosotros y los que están a nuestro alrededor podemos apreciar más ampliamente la bondad de Dios, comenzamos a ver cómo es que la solución espiritual para las deudas es la base de soluciones económicas duraderas en todas partes.

Cancelar las deudas es algo colectivo. La victoria sobre las deudas consiste en un fluir de bien que sienten las personas y que se amplifica en todos alrededor — en organizaciones, en la sociedad y en naciones enteras.

Esta traducción de un artículo religioso del Christian Science Monitor titulado en inglés “Moving a mountain of debt”, es la dedicada y desinteresada labor del cuerpo mundial de traductores y revisores voluntarios de El Heraldo de la Ciencia Cristiana.

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