No obstante, en mi estudio de la Christian Science, he ido comprendiendo que, aun cuando el cuadro parezca muy desalentador, siempre hay una solución para nuestros problemas. La misma se encuentra en nuestro propio pensamiento, donde podemos encontrar las ideas correctas sobre Dios y el hombre, que nos guiarán a la solución.
Generalmente la carencia
se relaciona con la falta de dinero. Pero a veces la carencia abarca un espectro
mucho más amplio, como son las carencias afectivas, de salud, de hogar,
de seguridad, de oportunidades, de sabiduría, entre muchas otras.
Me ha dado gran regocijo comprender que aun cuando nuestros bolsillos estén literalmente vacíos, rige la ley divina de abundancia. La misma establece que Dios ya ha creado todo y que a Su creación nada le puede faltar. El bien que necesitamos se va manifestando a medida que reconocemos este hecho. Esta ley de Dios está siempre presente y al alcance de todos, lista para responder a nuestras necesidades. Es independiente de lo que presenta el cuadro humano. La provisión emana de Dios, y por consiguiente es espiritual, infinita e indivisible. El Amor, que es Dios, es en realidad la única fuente de toda provisión, de todo el bien que realmente satisface.
En Escritos Misceláneos la Sra. Eddy escribe: "Dios os da Sus ideas espirituales, y ellas, a su vez, os dan vuestra provisión diaria. Nunca pidáis para el mañana; es suficiente que el Amor divino es una ayuda siempre presente; y si esperáis, jamás dudando, tendréis en todo momento todo lo que necesitéis". Y agrega: "¡Qué gloriosa herencia se nos da mediante la comprensión del Amor omnipresente! Más no podemos pedir; más no podemos desear; más no podemos tener".1
Cuando comprendemos, aun en pequeña medida, esta "herencia gloriosa" --nuestra verdadera y única herencia-- recibimos todo lo que vamos necesitando.
Por eso, cuando pasamos por momentos difíciles y nos invade la angustia, podemos recordar que nunca estamos solos, sino que siempre permanecemos unidos a nuestro Padre y Madre divino, y que ya tenemos en nuestra conciencia las ideas que traerán solución al problema.
Hace poco, estando aún reflexionando sobre la fuente de estas ideas, recibí una llamada de una querida amiga que vive en España. Llamaba para tener noticias mías, y en la conversación me comentó que últimamente las cosas en su familia no andaban muy bien. Su esposo, que es abogado, tenía una merma considerable en su trabajo y para colmo, la arrendataria de un departamento de ellos hacía varios meses que no pagaba el alquiler.
Le dije que no se preocupara, pues la provisión viene de Dios, y que todo se iba a arreglar armoniosamente. Mi amiga es muy receptiva a todo lo que se relacione con la espiritualidad. De hecho, su vida ha tenido un cambio notable --de atea, pasó a ser creyente-- y siempre me pide que le sugiera ideas para tratar diversos temas. Ella valora mucho esta amistad.
Cuál no sería mi sorpresa, cuando a los tres días volvió a llamarme. Esta vez, era para decirme que se le había solucionado el problema económico, y que además le había venido la idea de enviarme parte de la renta que había recibido. Esta vez, se la escuchaba muy animada y agradecida.
Tomé este gesto como una muestra de gratitud de su parte. También sentí mucha gratitud al Padre y a esta amiga por su generosidad, pues su regalo hizo posible cubrir algunos pagos urgentes en mi casa. Así pude comprobar, una vez más, lo que nos enseña Mary Baker Eddy en Ciencia y Salud: "En la relación científica entre Dios y el hombre, descubrimos que todo lo que bendice a uno bendice a todos, como lo demostró Jesús con los panes y los peces --siendo el Espíritu, no la materia, la fuente de provisión".2
Me siento muy agradecida y valoro mucho estas manifestaciones tangibles del poder de Dios, como consecuencia del estudio y la oración. Pero, lo que más agradezco y valoro es el entendimiento que recibo directamente del Padre, el cual bendice a todos por igual.
Siento profunda gratitud por ésta y otras tantas experiencias que he tenido como consecuencia de aplicar las enseñanzas de la Christian Science, y por haber aprendido que muchas veces la provisión se recibe por los canales más inesperados. Nunca debemos darnos por vencidos, porque en todo momento, todas las cosas provienen del Dios vivo.
1 Escritos
Misceláneos, pág. 307.
2 Ciencia y Salud, pág. 206.
LAS
IDEAS de Ciencia y Salud son para mí como el pan nuestro de cada
día. Ni bien empecé a estudiar la Christian Science este
libro me fue de gran inspiración y ayuda.
Una tarde, me encontraba trabajando en el aeropuerto de Miami, en la clase turista de un avión Boeing 707 de una compañía internacional, mientras los pasajeros abordaban el avión.
En ese momento se me trabó una caja, que medía más de un metro de alto, y que contenía la comida que se les sirve a los pasajeros. Tuve que hacer mucha fuerza y se me trabó el dedo anular de la mano izquierda, entre la cocina del avión y la caja, que tenía una pestaña de acero. Comenzó a salir mucha sangre y lo primero que hice fue recordar cómo comienza la declaración científica del ser, en Ciencia y Salud: "No hay vida, verdad, inteligencia ni sustancia en la materia. Todo es Mente infinita y su manifestación infinita, porque Dios es Todo-en-todo" (pág. 468). Ese fue el primer pasaje de este libro que había aprendido de memoria.
Mantuve mi pensamiento firme en ese pasaje. No pensé en nada más durante varios minutos. Las aeromozas, que estaban mirando lo que ocurría, corrieron muy amablemente a ayudarme y me vendaron el dedo con una toallita. Yo seguí pensando en el significado de la verdad acerca de Dios que contiene esta declaración. El avión salió a horario, como siempre. Cuando llegué a la planta de descargue y limpié el camión, fui al baño y me lavé las manos. Para mi sorpresa, mis manos estaban intactas No tenía ninguna cicatriz. Me quedé muy sorprendido, pues me miraba la mano izquierda y todos mis dedos estaban sanos. Durante varios días me sentí imbuido de la inspiración que recibí como resultado de esta curación.
Quiero dar gracias a Dios por ese hermoso tesoro que ha sido para mí Ciencia y Salud. También quiero mencionar un pasaje de Jesús en la Biblia, que siempre me ayuda mucho: "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32).
Estoy muy agradecido por ser estudiante de la Christian Science.