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EXPLORAR – INSPIRAR – SANAR

Señales de renovación y crecimiento

Entrevista con el Tesorero de La Iglesia Madre

Es evidente que existe un moderado aunque renovado espíritu en La Iglesia Madre en Boston y entre sus miembros alrededor del mundo. Podríamos llamarlo un espíritu pionero, que avanza descubriendo nuevos senderos para bendecir al mundo con el cristianismo científico.

En una era en que se piensa que los recursos económicos con frecuencia son inadecuados para responder a las necesidades humanas, muchos Científicos Cristianos están aceptando —incluso disfrutando— el desafío de usar los recursos de una manera más eficaz y creativa. Henry “Lyon” Osborn, Tesorero recientemente electo, conversó con Margaret Rogers, miembro de la Junta Directiva de la Ciencia Cristiana, sobre estas oportunidades.

Margaret: Lyon, antes de ser Tesorero de La Iglesia Madre, te desempeñaste como Gerente de La Sociedad Editora de la Ciencia Cristiana, y tuviste que enfrentar a diario y continuamente el desafío de reducir un déficit grande, y al mismo tiempo seguir manteniendo las publicaciones periódicas que son tan importantes para el mundo. ¿Pensaste alguna vez: “Oh, si tan solo tuviéramos más dinero para seguir con las cosas como estaban antes”?

Lyon: Reducir el déficit de la Sociedad Editora requiere cambios, y realizar cambios puede ser todo un desafío. No obstante, no deseaba mantener las cosas como estaban. Pensaba que hay maneras prácticas de manejar los gastos dentro de los ingresos que se reciben, y me sentí motivado a alcanzar esa meta justa. La atención que ponía Mary Baker Eddy en metas elevadas es un gran ejemplo y una inspiración: “La descubridora de la Ciencia Cristiana encuentra el camino menos difícil cuando tiene la meta elevada siempre ante su pensamiento, que cuando cuenta los pasos al esforzarse por alcanzarla. Cuando el objetivo es deseable, la expectativa acelera nuestro progreso. La lucha por alcanzar la Verdad lo hace a uno fuerte en lugar de débil, lo descansa en vez de fatigarlo”.1

En la Sociedad Editora percibí que aferrarse a la meta de bendecir a la humanidad con un contenido editorial que inspire y sane, y recurrir a la Mente en busca de dirección, abrió el pensamiento para publicar de una forma más apropiada, eficaz, mejor organizada y redituable.

The Christian Science Monitor, por ejemplo, adoptó la publicación electrónica y se ajustó a una frecuencia de publicación impresa semanal. Aunque todavía tiene un largo camino por delante para alcanzar el equilibrio económico, el Monitor continúa reduciendo su déficit de tantos años y está teniendo un aumento en el número de lectores por Internet que permanecen por períodos más largos de tiempo en el sitio Web del Monitor, csmonitor.com.

También hemos logrado y hecho importantes ahorros en los costos, asociándonos con compañías competentes que proporcionan tareas de apoyo en el área de impresión, atención al cliente y facturación. Esto permite a la Sociedad Editora concentrarse más en su esencial labor editorial y de divulgación.

Otra señal de progreso es la dedicación de los campos de otros idiomas, con un menor volumen de lectores, desde los que colaboran con El Heraldo de la Ciencia Cristiana enviando más material con un contenido inspirativo propio. Este año lectores de todos los idiomas, incluso el inglés, recibirán noticia de un nuevo y económico modelo que está surgiendo para El Heraldo, modelo que cumple tal vez más claramente que nunca la visión que tenía Mary Baker Eddy para esta revista de “proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad”.2

Margaret: Todo esto es muy alentador y demuestra que la calidad y eficiencia de lo que hacemos no dependen de la cantidad que gastemos. Ahora en tu función como Tesorero, estás observando todas las actividades de La Iglesia Madre en conjunto. ¿Cuál consideras que es el estado financiero de la Iglesia?

Lyon: Las finanzas de la Iglesia son sólidas. Hay un equilibrio entre las ganancias y los gastos, y tenemos suficientes reservas, más de $400 millones.

Ahora bien, debido a que el sostén económico de la Iglesia —tanto las contribuciones como los ingresos por ventas de divulgación— ha disminuido a lo largo de las décadas y ha declinado el número de miembros, estamos administrando los gastos con mucho cuidado. De hecho, durante la última década, el gasto total de la Iglesia se ha reducido en más de un 30 por ciento.

Para algunos, puede que las reservas de más de $400 millones parezcan una gran suma. Pero si tenemos en cuenta que dos tercios de esa cantidad están restringidos para propósitos específicos, y que estamos gastando unos $100 millones por año, y no veo señales de que los ingresos aumenten en el futuro cercano, necesitamos continuar manejando nuestros gastos con sabiduría.

De modo que, además de reducir el déficit operativo de la Sociedad Editora, están en marcha otras dos importantes iniciativas para mantener el equilibrio financiero en el futuro: el proyecto de revitalización de la Plaza de la Iglesia, y un plan de tres años para reducir el balance del gasto de la Iglesia en un 10 por ciento.

El Proyecto de Revitalización de la Plaza es un maravilloso ejemplo de cómo las ideas inspiradas por la oración junto con una favorable disposición al cambio pueden bendecir a todos. El hecho de haber ubicado al cuerpo de empleados en la Sociedad Editora ha llevado a una mejor colaboración dentro de la organización. La Iglesia ahora está recibiendo ingresos por el alquiler de la mayor parte de los edificios de Administración y Colonnade. Además, un plan para entrar en un acuerdo con empresas urbanizadoras y construir en perímetros desaprovechados del terreno de la Iglesia, compensará aún más los gastos de manutención de edificios y espacios abiertos, los que consumen más del 20 por ciento del gasto anual de la Iglesia. (Para mayor información véase el artículo “The Christian Science Plaza—Renewing the Blessing” publicado en el número de Noviembre de 2011 del Christian Science Journal.)

Las finanzas de La Iglesia Madre se mantendrán sólidas cuando se alcancen las metas de la Sociedad Editora y el Proyecto de Revitalización de la Plaza, y se mantengan los demás gastos de la Iglesia en equilibrio con el apoyo económico demostrado por los miembros a nivel mundial.

Margaret: Es bueno darse cuenta de que cada demostración de moderación y de una buena disposición para adaptarse puede ser un modelo útil para otros. ¿Qué otra cosa sería bueno que supieran los miembros de La Iglesia Madre sobre la necesidad de seguir avanzando?

Lyon: Antes de referirme a las necesidades futuras, quiero destacar cuánto valoramos a cada miembro individualmente, así como la consagración de cada uno a la causa sanadora de la Ciencia Cristiana. Nuestra Iglesia está sostenida por sus miembros y ella, a su vez, sostiene la demostración individual y colectiva de cada uno de ellos.

Desde un punto de vista estrictamente económico, es importante comprender los principales factores que afectan las finanzas de La Iglesia Madre. El más importante es la tendencia en la cantidad de miembros. Otro es la inestabilidad de los mercados financieros mundiales.

Con respecto al número de miembros, puesto que el principal sostén económico de La Iglesia Madre proviene de las contribuciones de los miembros y de la adquisición de publicaciones, los ingresos se han reducido con la disminución del número total de miembros a lo largo de los años. Ajustados por la inflación, los ingresos provenientes de la actividad editorial y de las contribuciones, incluso de los legados de miembros que han fallecido, se han reducido a menos de la mitad de lo que eran hace dos décadas. A la vez, dado que un porcentaje mayor de nuevos miembros vive en países económicamente en desarrollo, la Iglesia ha aumentado sus inversiones para apoyar esas áreas tan fundamentales para el Movimiento.

Con respecto al segundo punto, la volatilidad de los mercados financieros tiene un efecto en los ingresos de La Iglesia Madre. Actualmente contamos con un presupuesto para pagar cerca de un 20 por ciento de los gastos con las utilidades provenientes de esa inversión de más de $400 millones ahorrados. A medida que sigamos adelante, es posible que no contemos con ese mismo nivel de ingresos de inversiones que la Iglesia ha venido teniendo.

Margaret: Veamos en mayor detalle estos dos factores. Los miembros de La Iglesia Madre que viven en partes del mundo menos desarrolladas financieramente hacen una enorme contribución a la Iglesia que va más allá de las donaciones económicas. Sus demostraciones diarias de que la Ciencia Cristiana es la única respuesta a los problemas más difíciles que afectan al mundo, como la corrupción, la pobreza, la violencia, la enfermedad; es como un poderoso viento espiritual que sopla en nuestro movimiento. Esto puede inspirar a Científicos Cristianos de todas partes a que eleven el nivel de su demostración para dar evidencia de cómo el Amor divino responde a todas las necesidades humanas. Este rejuvenecimiento espiritual es lo que más necesita la Iglesia y el mundo para que prospere el mensaje del Cristo.

Lyon: Así es, las contribuciones de nuestra Iglesia vienen de muchas formas y de muchos lugares: un testimonio de curación, un artículo inspirado, una suscripción a una publicación periódica, un pago de la Capitación. Y lo que es más importante, la disposición de dedicarse a la práctica sanadora de la Ciencia Cristiana para beneficiar a los demás. Cada obsequio bendice al que da y apoya la misión que Dios le ha dado a la Iglesia para mitigar el pecado, la enfermedad y la muerte.

Margaret: Los Científicos Cristianos ciertamente también pueden orar por la estabilidad económica. ¿Podrías explicar un poco cómo el equipo de inversiones de la Iglesia está encarando el problema de la volatilidad del mercado?

Lyon: Tenemos en operación una sólida estructura para supervisar y dirigir las inversiones de la Iglesia. Además de un reducido personal en Boston, tenemos un comité de inversiones compuesto por dedicados Científicos Cristianos con mucha experiencia en negocios e inversiones, así como una red de asesores profesionales y administradores de inversiones. Sin embargo, son las humildes oraciones del personal y miembros del comité —receptivos a la sabiduría y dirección de Dios— las que realmente guían y guardan las inversiones de la Iglesia. En el breve tiempo que he trabajado con este equipo, ya he visto que las intuiciones e ideas obtenidas mediante la oración y la vigilancia, guían con eficacia nuestras decisiones de inversión durante un período extraordinariamente volátil.

La Iglesia valora mucho cada donación que se hace con gratitud y amor por la Ciencia Cristiana y por la institución más importante sobre la tierra que la protege. Cada miembro de La Iglesia Madre puede tener la certeza que los aportes económicos que con tanto amor y generosidad dan, son administrados siguiendo la clara guía que Mary Baker Eddy brinda en el Artículo XXIV del Manual de la Iglesia, “Custodia de los fondos de la Iglesia”. Esta debida diligencia incluye auditorías profesionales, así como el Comité de Finanzas designado por el Manual de la Iglesia, que se mantiene bien informado y activo, y que revisa y aprueba las cuentas que paga la Iglesia.

Margaret: ¿Te gustaría mencionar otras ideas que te ayudan al pensar en las finanzas de La Iglesia Madre?

Lyon: Me ha ayudado mucho la definición de Iglesia que Mary Baker Eddy da en Ciencia y Salud. La primera parte define a la Iglesia como “la estructura de la Verdad y el Amor; todo lo que descansa sobre el Principio divino y procede de él”.3 Por lo tanto, la Iglesia está perpetuamente sostenida por Dios. Como una estructura de Dios, La Iglesia Madre tiene, y continuará teniendo, los recursos necesarios para cumplir con el propósito que Dios le ha dado.

La segunda parte de la definición describe el maravilloso propósito de la Iglesia como una institución que “da prueba de su utilidad y se halla elevando la raza”. En la medida en que nuestra Iglesia cumpla con esta visión, será bendecida. Me encanta lo que dice Mary Baker Eddy en su mensaje a la Asamblea Anual de 1896 a La Iglesia Madre, cuando reconoce que la Iglesia es bendecida al bendecir a los demás: “Hasta la fecha, he observado que en la proporción en que esta iglesia ha sido bondadosa hacia Sus 'pequeños', Él la ha bendecido. Durante todo el tiempo que he estado vinculada con La Iglesia Madre, he notado que, en la proporción en que ésta ha amado a los demás, Dios ha volcado sobre ella Su amor; regando sus parajes desiertos, y ensanchando sus fronteras”.4

Hay innumerables ejemplos bíblicos de la provisión de Dios para un propósito santo, ya sea en forma de maná en el desierto para sustentar a los hijos de Israel, pan y peces para alimentar a miles que escuchaban hablar a Cristo Jesús, o una moneda en la boca de un pez para pagar un impuesto de Jesús y Simón Pedro. Y Dios siempre proveerá los medios para que Su Iglesia bendiga a la humanidad.

Margaret: Con frecuencia comentamos que el hecho de que Dios requiera que demostremos sabiduría, economía y amor fraternal5 no es algo negativo. Escuchar para percibir cómo podemos hacer esto mejor cada día, nos brinda alegría. Los que trabajamos en La Iglesia Madre estamos aprendiendo que los miembros aprecian saber más sobre la situación económica de la Iglesia, y que se les solicite que contribuyan más con sus ideas y talentos. También recibimos muchos informes de las iglesias filiales sobre cuánto los beneficia observar sus actividades y ver cómo pueden responder mejor a las necesidades de esta época. Existe realmente un renovado espíritu que nos llama a trabajar juntos. Esto está resumido en el tema de la Asamblea Anual de este año, “El Cristo llamándonos a la unidad”. Es una época maravillosa para responder a este llamado como miembros colaboradores de La Iglesia Madre.

1 Ciencia y Salud, pág. 426. 2 La Primera Iglesia de Cristo, Científico, y Miscelánea, pág. 353. 3 Ciencia y Salud, pág. 583. 4 Escritos Misceláneos 1883–1896, pág. 127. 5 Véase Manual de la Iglesia, pág. 77.

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