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EXPLORAR – INSPIRAR – SANAR

En busca de fortaleza y valor en Chile

El terremoto de magnitud 8.8 ocurrido en Chile, ha provocado la muerte de cientos de personas y dejado a más de 2 millones de personas sin hogar. Aunque las autoridades creen que el número de muertos puede aumentar en los próximos días, la preparación de este país y los pasos prácticos que dio para enfrentar un suceso como éste, son muy alentadores.

Sin embargo, como resultado del sismo, muchos chilenos se encuentran ahora sin hogar, sin trabajo ni comida. Escenas en las que gente desesperada entra en las tiendas para robar —algunos por necesidad, otros por codicia— ilustran claramente el temor y la inestabilidad que sienten. Y la preocupación es exacerbada por los continuos y severos temblores que siguen afectando al país.

Nuestras oraciones pueden hacer mucho en apoyo del personal de emergencia que se esfuerza por ayudar y salvar a la gente. La oración puede dar fortaleza a aquellos que se sienten abrumados por la situación y ayudarlos a sentir la tierna presencia del Amor divino, para calmar sus temores. El libro de los Salmos es una buena fuente donde pueden encontrar esa oración. El mismo contiene maravillosas ideas sobre lo valioso que es apoyarse en Dios. El siguiente pasaje habla de estabilidad, aun en medio de problemas: “Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo”.1

Para mí esa roca es el Cristo, el poder sanador que Jesús manifestó durante su ministerio terrenal, y que demostró el amor que Dios tiene por toda Su creación, la cual incluye a todo hombre, mujer y niño. Incluso ahora, la realidad del amor de Dios y de la ley divina que la hace cumplir, puede ser más clara para nosotros ayudándonos a brindar estabilidad, a pesar de los temblores físicos y mentales que la gente pueda estar sintiendo. Esta ley espiritual se apoya en la Verdad y el Amor divinos. Trasciende las condiciones materiales. Está presente en Chile ahora mismo, brindando dirección inteligente, paz y una mayor confianza en el bien. Sin duda, guiará al gobierno y a todos envueltos en la situación a restaurar la paz y el orden.

En nuestras oraciones por aquellos que se han quedado sin hogar y sin trabajo, podemos reconocer la habilidad que tiene el Cristo para guiarlos a encontrar la solución y darles fortaleza, flexibilidad, sabiduría y amor. Como el único que ha demostrado inmensurablemente el poder que tiene el Cristo para sanar y restaurar, Jesús dijo, específicamente: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; …voy, pues, a preparar lugar para vosotros”.2 Ese lugar no está determinado por la materia ni por elementos materiales. Jesús reveló que el reino de los cielos está dentro de cada uno de nosotros. Nuestro hogar está en Dios, en la Verdad y el Amor infinitos, y esto es verdad también para el pueblo chileno. Cada vez que obtenemos una mejor comprensión de este hecho espiritual, ayudamos a que se manifiesten las soluciones humanas que se necesitan.

Otro aspecto que podemos tratar en nuestras oraciones es cómo la gente enfrenta los recuerdos de lo que vio y perdió durante el sismo. A veces estas preocupaciones parecen difíciles de superar. En este sentido también, el poder sanador del Cristo de Dios está presente, no sólo para traer consuelo, sino también para liberar el pensamiento y la vida de uno, de cualquier sugestión del mal.

En su libro Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras, Mary Baker Eddy, Descubridora de la Ciencia Cristiana, señaló que la espiritualidad puede triunfar sobre el mal en todo aspecto de la vida. Ella escribió: “Para los sentidos corporales las estrictas exigencias de la Ciencia Cristiana parecen perentorias; pero los mortales se están apresurando a comprender que la Vida es Dios, el bien, y que el mal no tiene en realidad lugar ni poder en la economía humana o en la divina”.3

La verdad de esta declaración no sólo ayuda a eliminar los residuos del temor y los malos recuerdos de las personas afectadas por ellos. También indicará el camino para restaurar la economía de ese país. El mal no tiene derecho ni presencia como un recuerdo perturbador ni como una economía devastada. Jesús probó que el Amor divino puede sanar totalmente todas estas condiciones y que nuestras oraciones, declarando la presencia del Cristo en la tierra, revelarán el mismo tipo de soluciones prácticas que Jesús produjo durante su ministerio.

Tragedias como este terremoto no pueden impedir que la nación y el deseo de bien avancen en nombre de su pueblo. Ahora mismo, la oración por el pueblo chileno puede brindar apoyo a este hecho espiritual y traer un sentido aún más elevado de paz y estabilidad a este hermoso país.

1 Salmo 61:2. 2 Juan 14:2. 3 Ciencia y Salud, pág. 327.

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