Vida productiva a cualquier edad
Elizabeth Santángelo de Gastaldi
¿Hemos de dejar que el paso del tiempo nos dicte cómo hemos de sentirnos? El decaimiento, el aburrimiento, la soledad y la monotonía se presentan a veces como un peso inevitable en la vida. Incluso, a menudo se escucha a alguien decir que no quiere ser una molestia para su familia. ¿Qué puede hacernos sentir útiles y activos aun cuando ya estemos jubilados?
El Apóstol Pablo debe de haber enfrentado el desafío de la edad, aunque encontró una respuesta en el entendimiento de su naturaleza espiritual, creada y sostenida por el Creador, Dios. En la Biblia, dice: “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día”.1 Esta renovación consiste en hacer resurgir nuestra fe, nuestra confianza en Dios; en saber que Él es nuestro Padre y que, por tanto, siempre vamos a estar protegidos, amados y cuidados. Dios nunca se opone a que nos sintamos útiles, llenos de dinamismo y de vigor.
Las secuoyas que hay en California, Estados Unidos, son unas coníferas enormes de hojas perennes que llegan a medir más de 150 metros de altura, y su tronco puede medir hasta 12 metros de diámetro. Se sabe que algunas han llegado a vivir hasta 4000 años. La particularidad de estos árboles es que se mantienen siempre verdes, vigorosos, fuertes, y al investigar la razón por la que viven tanto tiempo y en tan buenas condiciones, se ha descubierto que es porque nunca dejan de crecer.
¿No será que, en cuanto a lo que a nosotros se refiere, es el crecimiento espiritual lo que hace que alcancemos la longevidad y mantengamos vigor y fortaleza? El estudio de la Ciencia Cristiana nos ayuda a comprender que las creencias de deterioro y vejez son totalmente falsas. Si partimos de la base de que existe un solo Dios, un solo Creador, que ha hecho al hombre a Su imagen y semejanza, llegamos a ver que ese hombre espiritual no incluye ningún elemento que pueda limitarlo o esclavizarlo, ya sea desde el punto de vista físico o mental, puesto que es libre y completo, y es capaz de demostrarlo.
Mary Baker Eddy escribe: “El hombre, gobernado por la Mente inmortal, es siempre bello y sublime. Cada año que viene desarrolla más sabiduría, belleza y santidad”. 2 Tengo una amiga que quedó viuda a edad ya avanzada. Durante toda su vida había desarrollado la habilidad de pintar con espátula hermosos cuadros al óleo. Cuando quedó sola, en lugar de sentirse frustrada y sin esperanza para continuar viviendo, se puso a orar para saber qué hacer, y le vino la idea de ampliar su capacidad de pintar. Así lo hizo, ya que ella no quería ser una carga para su familia y deseaba demostrar que podía mantenerse independiente y sólida frente a todos los demás. Muy pronto se le presentó la oportunidad de exponer sus cuadros en diferentes galerías, logró vender sus obras y contar con una entrada económica.
Ésta es sólo una prueba de que una comprensión más profunda del amor de Dios, la Mente infinita, y de nosotros mismos como Sus ideas hábiles e inteligentes, nos puede ayudar a encontrar tareas satisfactorias y rentables a cualquier edad, porque en realidad estamos siempre capacitados para hacer algo con idoneidad. La vida puede llegar a ser para todos una hermosa aventura en la cual dejamos que Dios, la Vida, se ponga en acción en todo lo que hacemos, impartiendo libertad, salud y fortaleza espiritual. En la medida en que reconocemos esto, nuestras facultades demuestran ser mucho más exactas y saludables, a cualquier edad.
1 2 Corintios 4:16. 2 Ciencia y Salud, pág. 246.





