¿Cómo respondería usted?
BEVERLY GOLDSMITH
¿Cómo responde usted a las noticias locales, nacionales e internacionales? Si bien las respuestas a esta pregunta sin duda serán variadas, se ha dicho que, nos guste o no, no podemos ignorar las noticias. ¿Y por qué habríamos de hacerlo? Las noticias son el instrumento para difundir información importante al público. Sin periodistas, escritores, comentaristas y medios de información, los ciudadanos del mundo no serían informados de asuntos que afectan su bienestar.
Ahora la dificultad, para cualquiera que desee obtener información impresa, por televisión, radio o Internet, es encontrar un reportaje equilibrado, honesto y confiable, noticias que hayan sido analizadas e investigadas con detenimiento. Todo titular que capte nuestra atención, así como el análisis profundo de temas considerados lo suficientemente importantes como para ser divulgados como noticias, exige de nosotros una respuesta. La pregunta es ¿qué tipo de respuesta?
Responder a las noticias con negatividad y desesperación, o tratar las noticias como una forma de entretenimiento, en lugar de un medio para iluminar el pensamiento, es totalmente errado. El buen periodismo —la recolección y reportaje genuino de noticias— merece respeto. Para mí, una forma de demostrar mi aprecio por los diarios que estimo, tal como The Christian Science Monitor, es orar para que encuentren soluciones que beneficien la vida de la gente acerca de las cuales oímos hablar o leemos.
Es por esa razón que me esfuerzo por responder a las noticias desde un punto de vista espiritual. Declaro que Dios cuida del bienestar de todo hombre, mujer y niño. Por ser la Mente que todo lo sabe, Él les proporciona ideas que les permiten estar a salvo y bien. Dios es omnipresente. Sus soluciones están a mano en todo lugar, todo el tiempo. Cuando se ponen en práctica responden a las necesidades del momento.
Este tipo de respuesta metafísica a los temas mundiales más apremiantes produce resultados. Hace algunos años, Australia sufrió de una sequía muy seria, y yo escribí un artículo llamado “Australia a una oración de distancia”, donde hablaba del impacto que había tenido esa sequía en una familia de granjeros. (véase “Australia just a prayer away”, Christian Science Sentinel, 30 de diciembre de 2002). Recibí muchos correos electrónicos, cartas y llamadas telefónicas de lectores de todo el mundo diciéndome que se unían conmigo para orar por la sequía. Esa efusiva expresión de amor y oración fortaleció y sostuvo mi confianza en el cuidado de Dios y tuvo estos efectos beneficiosos: surgieron ideas que permitieron a todos reducir permanentemente el consumo de agua; la nación también se unió estableciendo medidas para conservar agua y enfrentar sequías, en cada estado. Y, si bien, ha caído suficiente lluvia para responder a nuestras necesidades, hemos aprendido a manejar mejor este precioso recurso.
Responder a las noticias con una oración sincera, no es tener puras ilusiones y hacer esfuerzos vanos. La oración que sana tiene gran alcance. Es la “voz callada y suave” que, como escribió Mary Baker Eddy, “cruza continentes y océanos, hasta llegar a los extremos más remotos del globo. Esa oración es poderosa. La voz inaudible de la Verdad es para la mente humana como cuando ‘ruge un león’. Se oye en el desierto y en los lugares tenebrosos del temor” (Ciencia y Salud, pág. 559). Esto me recuerda que cada verdad espiritual que afirmamos sobre cualquier situación que esté enfrentando una persona o nación —o toda la humanidad colectivamente— hace algo. Tiene un efecto sanador; no se pierde ni queda en la nada. Del mismo modo que una piedra forma ondas cuando se la arroja a un lago, cada verdad declarada con convicción espiritual envía ondas sanadoras.
The Christian Science Monitor está celebrando su centenario de reportaje de noticias preciso e imparcial; es una buena oportunidad para que aquellos que piensan y oran por el mundo usen sus recursos para responder con generosidad a las necesidades de la humanidad. Al hacerlo, también estarán cumpliendo con este pedido de Mary Baker Eddy, fundadora del diario: “Será deber de cada miembro de esta Iglesia orar diariamente: ‘Venga Tu reino’; haz que el reino de la Verdad, la Vida y el Amor divinos se establezca en mí, y quita de mi todo pecado; ¡y que Tu Palabra fecunde los afectos de toda la humanidad, y los gobierne!” (Manual de la Iglesia, pág. 41).
Beverly Goldsmith es redactora colaboradora. Se dedica a la práctica de curación de la Ciencia Cristiana en Brisbane, Australia. Se mantiene bien conectada con el mundo a través de Skype y el correo electrónico, respondiendo a pedidos de oración de todas partes del globo.


