En apoyo de The Christian Science Monitor
Mary Trammell
ESTA SEMANA se cumplen los primeros cien años del The Christian Science Monitor, tiempo en que ha estado cumpliendo su misión de “difundir indivisa la Ciencia que opera sin agotarse” (La Primera Iglesia de Cristo, Científico, y Miscelánea, pág. 353) Pero ¿acaso el Monitor comenzó realmente con el primer número del 25 de noviembre de 1908? No. Era un concepto —una idea— que Mary Baker Eddy, fundadora del diario, atesoraba en su corazón desde hacía por lo menos 30 años. Y el Monitor es una idea que continúa viviendo hoy en el corazón de lectores, redactores y editores.
Tal vez, la primera vez que surgió públicamente la idea de que hubiera un diario publicado por Científicos Cristianos, fue en la edición de Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras de 1878, el revolucionario libro de la Sra. Eddy sobre la curación y la teología de la Ciencia Cristiana. Ella escribió: “No tenemos un diario a nuestro cargo con el cual corregir los errores y responder a las mentiras; no tenemos un púlpito desde el cual explicar cómo el cristianismo sana al enfermo; pero si tuviéramos cualquiera de ellos, el difamador y el médico tendrían menos cosas que hacer, y nosotros mucho más” (pág. 166). Al año siguiente, la Sra. Eddy respondió a la necesidad de tener un “púlpito” al fundar la Iglesia de Cristo, Científico. Pero el diario tuvo que esperar.
Cuando la Sra. Eddy lanzó la primera revista de la Iglesia en 1883, The Christian Science Journal, una publicación mensual, ella mencionó nuevamente la necesidad de tener un diario que no atemorizara a sus lectores con descripciones de enfermedades. Ella afirmó: “Se ha vuelto una necesidad tener un órgano de los Científicos Cristianos. Después de ver los diarios de hoy, es muy natural pensar que es peligroso vivir, el aire parece estar lleno de enfermedades. Esas descripciones llenan de temor a muchas mentes, y pueden manifestarse en el cuerpo en el futuro cercano”. El propósito del Journal era “neutralizar” esa imposición en el pensamiento del público. Pero lo hacía como una revista metafísica, no como un diario tradicional. La misma estaba llena de artículos y relatos de curaciones que dejaban “constancia de la Ciencia divina de la Verdad” (La Primera Iglesia de Cristo, Científico, y Miscelánea, pág. 353).
La idea de tener un diario persistía en el pensamiento de Mary Baker Eddy. El 20 de agosto de 1898, ella le escribió a William McKenzie, Presidente de la Administración Fideicomisaria de La Sociedad Editora de la Ciencia Cristiana: “La dignidad de nuestra causa y el bien de los estudiantes nos exigen que publiquemos un diario semanal” (L04871B, August 20, 1898, The Mary Baker Eddy Collection, The Mary Baker Eddy Library). Y los Fideicomisarios respondieron —¡en menos de dos semanas!— con el primer número de The Christian Science Weekly (renombrado posteriormente Christian Science Sentinel).
Esta nueva revista también tenía contenido metafísico, con la misión de “mantener guardia sobre la Verdad, la Vida y el Amor” (La Primera Iglesia de Cristo, Científico, y Miscelánea, pág. 353). Pero había algo diferente. Cada número comenzaba con una columna sobre sucesos actuales que incluía breves comentarios sobre todo tipo de cosas, desde el regreso de las tropas de la Guerra entre Estados Unidos y España, hasta las nuevas líneas de trolebuses en las zonas rurales del país. ¿Por qué incluir noticias seculares? La página de bienvenida explicaba que era a fin de que los Científicos Cristianos pudieran estar “bastante bien informados de los hechos más importantes de interés general” (The Christian Science Weekly, September 1, 1898).
Pasaría otra década antes de que el diario que la Sra. Eddy había imaginado se hiciera una realidad. Fue una década en la que ella realmente cargó la cruz. Tuvo un juicio iniciado por un antiguo estudiante, sufrió un ataque público de parte de Mark Twain, enfrentó una demanda cuestionando su competencia mental de parte de los “Amigos Cercanos”, además de la implacable persecución de The New York World y otros medios de comunicación conocidos por su periodismo agresivo.
No obstante, también hubo triunfos. La Sra. Eddy fundó El Heraldo de la Ciencia Cristiana en alemán en 1903, “para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad” (La Primera Iglesia de Cristo, Científico, y Miscelánea, pág. 353). Y ganó los juicios.
Finalmente, en 1908, el concepto de cómo debía ser un diario, que ella había atesorado por tanto tiempo, tomó forma. The Christian Science Monitor era, en las palabras de McKenzie, “la gentil respuesta de nuestra Guía a la persecución” de parte de la prensa (McKenzie to Christian Science Board of Directors, January 25, 1932, The Mary Baker Eddy Collection).
El pedido que le hizo a la Junta Directiva de la Ciencia Cristiana el 28 de julio de comenzar “un diario, y lo llamen Christian Science Monitor”, cayó como un rayo (L00596, The Mary Baker Eddy Collection). “No debe haber demora alguna” instruyó a los Fideicomisarios en los mismos términos. “La Causa exige que sea publicado ahora” (L07268, August 8, 1908, The Mary Baker Eddy Collection).
Para la Sra. Eddy el Monitor brillaba como una idea espiritual. John Flinn, el primer escritor del editorial, escribió: “. . . The Christian Science Monitor . . . era meramente un concepto espiritual de Mary Baker Eddy” (December 21, 1926, The Mary Baker Eddy Collection). La Sra. Eddy delegó a otros la parte económica, los formatos y el personal para el nuevo diario, mientras ella se concentraba en establecer el fundamento espiritual del primer Monitor, el cual fue preparado en cuatro meses vertiginosos. Este fundamento incluía los elementos clave que aún sostienen The Christian Science Monitor —e impulsan hacia delante la idea que representa— en el siglo XXI.
UNA PERSPECTIVA DE LA CIENCIA CRISTIANA
En 1908, Mary Baker Eddy era tan enfática, como lo había sido un cuarto de siglo antes, en que su diario debía ser “revisado y publicado por los Científicos Cristianos”. Aquellos que tenían la responsabilidad de establecer la visión del diario y ponerlo en práctica, debían representar el punto de vista de la Ciencia Cristiana. Tenían que considerar al Monitor como parte del sistema de publicación unificado de la Iglesia que la Sra. Eddy había fundado para salvación de la humanidad —que incluía al Journal, el Sentinel, el Cuaderno Trimestral de Lecciones Bíblicas y el Heraldo. Y debían tener en común la convicción fundamental de que la ley de bien de Dios debe finalmente triunfar sobre el mal, la enfermedad, los desastres y la materialidad.
¿Acaso quiere decir esto que los escritores del Monitor predican y hacen reflexiones morales sobre las noticias, o infunden sus reportajes con la metafísica de la Ciencia Cristiana? No. Significa simplemente que informan acerca de las verdaderas noticias del día —por más sombrías que sean— con esperanza, claridad, idealismo, imparcialidad, discernimiento espiritual y compasión. Y buscan soluciones. Sólo un artículo diario ofrece abiertamente el mensaje inspirador de la “Ciencia Cristiana”, y es identificado claramente como tal.
No obstante, la Sra. Eddy fue inflexible respecto al nombre del diario: The Christian Science Monitor. Algunos funcionarios de la Iglesia, entre ellos el Redactor en Jefe Archibald McLellan, argumentaron con ella hasta el día antes de la publicación de que debían eliminarse las palabras Christian Science. Finalmente él reconoció: “No tiene sentido insistir. El nombre tendrá que ser The Christian Science Monitor y nada más” (Irving Tomlinson Reminiscence, The Mary Baker Eddy Collection).
La Sra. Eddy esperaba que los Científicos Cristianos leales apoyaran al Monitor. “Mi deseo es que todo Científico Cristiano, y tantos otros como sea posible, se suscriban y lean nuestro diario” (Christian Science Sentinel, November 21, 1908). Para ella, había una sinergia natural entre estudiar la Ciencia Cristiana y aplicar su teología a los sucesos mundiales. Después de todo, es la Ciencia, junto con la demostración de la Ciencia, lo que promueve el crecimiento espiritual y las soluciones sanadoras en la vida de las personas y en el mundo. Ella le escribió a un ávido lector del Monitor: “Aférrese a su texto, y se aferrará a su diario, y el texto y el diario lo llevarán adelante y hacia arriba” (Christian Science Sentinel, December 11, 1909).
El actual Gerente de Publicación Jonathan Wells está de acuerdo. Afirma: “Mantener una relación diaria y continua con el Monitor es una verdadera oportunidad. No sólo da enfoque a nuestras oraciones, contribuyendo a que seamos mejores sanadores, sino que también ilumina el progreso y los logros del mundo, dándonos una razón para tener esperanza y da evidencia de que nuestras oraciones tienen un efecto”.
‘DIFUNDIR INDIVISA LA CIENCIA QUE OPERA SIN AGOTARSE’
Estas palabras de la Sra. Eddy aparecieron en el primer editorial del Monitor, y sugieren la universalidad de su misión. Por un lado, ella esperaba que el punto de vista cristianamente científico del diario fuera una influencia leudante en el mundo del periodismo. McLellan señaló, sin embargo, que esta “reforma en el periodismo” no sólo dependía del Monitor, sino también de los Científicos Cristianos que lo leyeran. Sólo si apoyaban al diario —con sus oraciones y suscripciones— su “éxito” como el “diario ideal” estaría asegurado. (Christian Science Sentinel, October 17, 1908).
También había un sentido más amplio en el cual el Monitor debía “difundir indivisa la Ciencia”. Tanto su tema principal como su público tenían que ser globales, no basarse únicamente en Boston o en los Estados Unidos. El personal de McLellan era global, y hoy en día el Monitor sigue manteniendo despachos alrededor del mundo. Además, desde el principio, entre los suscriptores ha habido naturalmente un público internacional y personas de todas las edades. La Sra. Eddy quería, sobre todas las cosas, que el Monitor “llegara a los hogares de la gente”, incluso a los niños.
La Presidenta de los Fideicomisarios de la Sociedad Editora de la Ciencia Cristiana Judy Wolff dice lo siguiente acerca del alcance actual del Monitor: “Esta increíble misión es profundamente apreciada y sumamente necesaria hoy en día. Va más allá de las condiciones nacionales, culturales y religiosas, y toca el corazón y la mente de muchos lectores receptivos”. De hecho, para el año que terminó en agosto de 2008, el público del Internet, tan solo en csmonitor.com, llegó a un promedio de 1,8 millones de visitantes únicos por mes (según lo midió Omniture HBX) —el público más grande en la historia de la publicación.
‘NO HACER DAÑO A NADIE, SINO BENDECIR A TODA LA HUMANIDAD’
Estas palabras que usó la Sra. Eddy para describir el “objetivo” del Monitor, deletrean la palabra “curación”, o sea, el simple acto cristiano de bendecir a la humanidad, incluso a nuestros propios enemigos, con el amor puro (The Christian Science Monitor, November 25, 1908). Las mismas destacan el propósito que tiene el Monitor de aliviar el pecado, la enfermedad e incluso la muerte, enfrentándolos con las cualidades derivadas de Dios de misericordia, veracidad, esperanza invencible, tenacidad para encontrar soluciones. Estas son cualidades que el Monitor valora en sus lectores también, cualidades que traen consuelo, reconciliación y curación. Cualidades que impulsan a la humanidad hacia adelante.
El Monitor también bendice a la humanidad celebrando sus triunfos, sus éxitos en todo, desde el negociar la paz hasta la jardinería, desde lo sublime hasta los incidentes fortuitos (véase la sección “Backstory” del Monitor). Y de cada artículo sobre la recuperación tras un desastre, la restauración ambiental, o un cambio de carácter, usted y yo aprendemos a apreciar más los avances del progreso humano, a tener la expectativa de que ocurran cosas buenas.
De acuerdo con McLellan, no es de sorprender que el Monitor muy pronto se transformara en el favorito de los funcionarios de prisión, deseosos de dar esperanza a los internos. De hecho, la Sra. Eddy misma donó una suscripción al Monitor a un recluso (véase L13610, January 20, 1910, The Mary Baker Eddy Collection). A ella le gustó mucho la historia de un hombre que sanó de tuberculosis después de conocer la Ciencia Cristiana al comprar un Monitor en una estación de tren en Boston (William Rathvon, February 9, 1910, The Mary Baker Eddy Collection).
En 1990, después de ser liberado de la prisión en África del Sur, Nelson Mandela, en una visita a Boston, fue a ver la Iglesia que publica The Christian Science Monitor, diario que él había leído durante sus años en prisión. Se reunió con los Lectores de la Iglesia y con el Redactor de aquel entonces, Richard Cattani.
El Redactor actual John Yemma dice lo siguiente acerca del reportaje del Monitor este último siglo: “A veces pienso que el Monitor es un puesto de avanzada para la Verdad en el mundo. Sus periodistas y redactores escriben noticias que hablan de los desafíos que necesitan del pensamiento del Cristo, y de la evidencia de que el pensamiento de la humanidad se está elevando progresivamente. Cien años de páginas del Monitor cuentan la historia de las luchas y triunfos de la humanidad, de la marcha de la libertad y el desarrollo de logros científicos, del florecimiento de las artes y del poder del individuo”.
‘PRIMERO HIERBA, LUEGO ESPIGA, DESPUÉS GRANO LLENO EN LA ESPIGA’
Desde un principio, Mary Baker Eddy propuso esta cita de Marcos 4:28 de la American Standard Bible, como el lema del Monitor. Ella consideraba que esta parábola de Jesús era “profética” de la “prosperidad” y productividad absolutas que ella esperaba que el diario disfrutara, a pesar de todas las predicciones de lo contrario, cuando ella anunció por primera vez que estaba fundando un diario llamado The Christian Science Monitor (véase L08470, March 5, 1910, The Mary Baker Eddy Collection). Ella sabía que el Monitor estaba destinado a alcanzar su total realización tan naturalmente como germinan las semillas y se cosecha, finalmente, el grano.
La magnitud de los gastos iniciales para producir el Monitor fue una “sorpresa” para la Sra. Eddy, de modo que indicó a los Fideicomisarios que procedieran con modestia con el nuevo proyecto del Monitor, pidiendo que primero liquidaran la deuda que tenían por el edificio de la Sociedad Editora recientemente construido. Pero ella tenía confianza en que el Monitor, como la semilla, podría “comenzar de una forma comparativamente pequeña y crecer hasta realizar grandes cosas con el paso del tiempo”, y así lo haría (L07269, August 14, 1908, The Mary Baker Eddy Collection).
El redactor McLellan explicó el lema de la siguiente manera: “Expresa el elevado ideal que su Fundadora estableció ante el personal del Monitor, un propósito elevado que para alcanzarlo ellos tendrán que luchar, cultivando con paciencia y persistencia la tierra del pensamiento humano, día a día, hasta que el campo sea coronado con la cosecha del grano, y escucharán el ‘Bien, buen siervo y fiel’” (McLellan, October 1910, The Mary Baker Eddy Collection).
Hoy, este lema promete la manifestación continua de progreso para el Monitor como una idea de la Mente. “Las ideas espirituales se desarrollan a medida que avanzamos”, escribió la Sra. Eddy en Ciencia y Salud (pág. 361). A medida que usted y yo avancemos en nuestra práctica de la Ciencia Cristiana, la idea del Monitor se desarrollará en nuestra existencia, tan ciertamente como lo hizo en la experiencia de Mary Baker Eddy. Quizás sea esto lo que The Christian Science Monitor está exigiendo de todos los Científicos Cristianos en este momento, que avancemos lo suficiente espiritualmente como para ser testigos de la total y flexible manifestación de la misión del Monitor. Este avance espiritual de nuestra parte puede que sea la mejor forma de mantener al Monitor “a la altura de la época”, como Mary Baker Eddy requirió que hicieran todas las publicaciones periódicas que ella fundó (Manual de la Iglesia, Art. VIII, Sec. 14). Y nuestro progreso espiritual colectivo, a su vez, hará lo mismo para el avance de la humanidad, de verdaderamente “difundir indivisa la Ciencia que opera sin agotarse”.





